El Servicio Geológico Colombiano confirmó que, pese a eventuales descensos pasajeros en la sismicidad, la estructura volcánica continúa con una alteración importante en su dinámica.

El Servicio Geológico Colombiano (SGC), a través del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán, confirmó este viernes 11 de septiembre que el volcán Puracé —perteneciente a la cadena volcánica Los Coconucos— se mantiene en estado de alerta Naranja, lo que clasifica su comportamiento como el de una estructura con cambios significativos en sus parámetros de actividad respecto a su línea base.
En su más reciente informe oficial, los especialistas detallaron que en las últimas horas se contabilizaron cuatro emisiones de ceniza que alcanzaron una altura máxima de 540 metros sobre la cima del edificio volcánico.
Una de las pulsaciones más visibles fue registrada a las 6:41 a. m. por la cámara Mina, ubicada a 2,2 kilómetros al norte del cráter. Debido al régimen de vientos imperante en la zona andina caucana, la pluma de dispersión se orientó con rumbo noroccidental, en medio de condiciones de observación complejas por la densa nubosidad en la parte alta.
Dinámica interna y emanación de gases
El monitoreo instrumental evidenció que continúa el registro de señales de tremor (TR) —asociadas a la movilización y paso de fluidos magmáticos o hidrotermales a profundidades inferiores a un kilómetro bajo el cráter—, así como sismos de fracturamiento de roca (volcano-tectónicos, VT). Estos últimos se concentraron principalmente a una distancia de entre 15 y 20 kilómetros al nororiente de la cima, a profundidades de 8 a 12 kilómetros, con una magnitud máxima de 1,9 ML.
A este cuadro sísmico se suma la persistencia en la deformación lenta de la corteza terrestre en el sector que conecta a los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga. En el ámbito geoquímico, los sensores siguen captando salidas constantes de dióxido de azufre ($SO_2$) y una tendencia ascendente sostenida en las mediciones de dióxido de carbono ($CO_2$) en suelo. No obstante, el sistema de vigilancia satelital descartó, por el momento, la presencia de anomalías térmicas en el fondo del cráter.
Llamado a la prevención y canales oficiales
Frente a la posibilidad de oscilaciones en los registros, el SGC fue enfático en recordar a la opinión pública que las reducciones momentáneas en la actividad no representan un retorno a la estabilidad ni facultan un descenso inmediato al nivel Amarillo. Esta reclasificación solo procede tras un periodo prudencial de evaluación continua que certifique tendencias firmes de calma.
Las autoridades reiteraron la restricción absoluta de tránsito y presencia en las proximidades de los cráteres del Puracé, Piocollo y Curiquinga, así como en las cabeceras de los afluentes hídricos que descienden de la cadena volcánica. El organismo advirtió que pueden suscitarse expulsiones repentinas de fragmentos de roca, emisiones densas de gases y cenizas, o la eventual formación de lahares (flujos de lodo) de corto alcance por la acumulación de material.
Finalmente, se exhortó a la ciudadanía del Cauca y el suroccidente del país a desestimar cadenas no verificadas en redes sociales y acatar exclusivamente los reportes oficiales del SGC, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y los comités locales de emergencia.
Fuente: Prensa SGC










