Willington Ortiz: 12 años en lista Clinton por negocios con el Cartel de Cali

Compartir en redes sociales

El exfutbolista colombiano Willington Ortiz, figura emblemática del fútbol nacional con pasos por Millonarios, Deportivo Cali, América de Cali y la Selección Colombia, vivió uno de los episodios más difíciles de su vida cuando fue incluido en la Lista Clinton, también conocida como Specially Designated Nationals (SDN) de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos. Esta inclusión, que se prolongó durante doce años, desde 1996 hasta 2008 con cierre definitivo en 2012, lo llevó a la quiebra total de sus negocios y lo marginó del mundo del fútbol como entrenador. La razón, según las autoridades estadounidenses, fue su vínculo comercial con una hermana de los hermanos Rodríguez Orejuela, líderes del Cartel de Cali, quienes en ese entonces eran dueños del América de Cali, club donde Ortiz había militado y obtenido cuatro títulos en la década de los ochenta.

La Lista Clinton fue creada en 1995 bajo el gobierno de Bill Clinton con el objetivo de combatir el narcotráfico y el lavado de activos, y sus primeros incluidos fueron precisamente los hermanos Rodríguez Orejuela. Ortiz, quien había construido una carrera futbolística destacada y participado en tres finales de Copa Libertadores, se encontraba tranquilo administrando sus tiendas de artículos deportivos en Cali, Pereira y Pasto. Sin embargo, la OFAC determinó que el dinero utilizado para montar esos negocios provenía del narcotráfico, específicamente de su relación comercial con la hermana de los capos. “En Cali tenía unas tiendas de artículos deportivos. Tenía cinco en Cali, tenía una en Pereira y tenía una en Pasto. Eran unas tiendas reconocidas, yo estaba tranquilo”, relató Ortiz en una entrevista para el pódcast Un Café con J, donde reveló los detalles de esta amarga experiencia.

«Eso me implicó, y dijeron que yo me había beneficiado del dinero de ellos para montar esas tiendas. Por eso me metieron dentro de la lista Clinton. Duré 12 años ahí. Me quebraron, y tenía que venir aquí a Bogotá, a la embajada»

Willington Ortiz, exfutbolista colombiano

La inclusión en la lista significó el bloqueo de sus activos y la liquidación forzosa de sus siete tiendas de artículos deportivos: cinco en Cali, una en Pereira y una en Pasto. Además, Ortiz tuvo que mudarse a Bogotá desde Cali para reportarse semanalmente en la Embajada de Estados Unidos, un viaje que inicialmente hacía desde Cali cada semana hasta que decidió radicarse definitivamente en la capital. “Me cansé y dije: ‘no, para qué estar viajando para allá, mejor me quedo en Bogotá y voy y me presento ahí sin ningún problema’. Esa quiebra y esa entrada en la lista Clinton hizo que me devolviera otra vez para Bogotá”, explicó.

El costo profesional: un contrato frustrado con Millonarios

El impacto de la Lista Clinton no solo arrasó con sus negocios, sino que también truncó su carrera como entrenador. En 2010, Ortiz tenía todo listo para convertirse en asistente técnico de Millonarios bajo la dirección del venezolano Richard Páez. Sin embargo, cuando el club intentó formalizar el contrato, la inclusión en la lista se lo impidió. “Con Richard Páez alcancé a estar, estuve ahí, pero después me llamaron y me dijeron: ‘Ve, vení, te vamos a hacer contrato’. Después me dijeron: ‘No, no te podemos hacer contrato. Andate como viniste, tranquilito, no digas nada, y andate igual’”, recordó Ortiz con amargura. La falta de oportunidades laborales en Cali, donde nadie le daba trabajo, lo obligó a buscar refugio en Bogotá, donde un amigo del colegio Principado de Mónaco lo empleó como entrenador de fútbol y le pagaba en efectivo para ayudarlo a subsistir.

Ortiz siempre mantuvo su inocencia, asegurando que su vínculo con los Rodríguez Orejuela era meramente laboral: “Los que están implicados, a la larga, se dieron cuenta de que yo no estaba implicado en nada. Le cobraba a ellos como un trabajador, pero no pasaba nada: era un trabajador más, que sus recursos, los que ganó de su trabajo, los invirtió, y no tenía nada más que ver. Pero duré 12 años”. Finalmente, fue excluido de la lista en 2008 y el proceso terminó en 2012, pero las secuelas de esa decisión marcaron para siempre la vida de una de las leyendas del fútbol colombiano.

Sigue leyendo