Wilmar Roldán revela cómo arbitraje evitó su muerte en Remedios, Antioquia

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El reconocido árbitro colombiano Wilmar Roldán compartió en una entrevista con Caracol Deportes Sábado impactantes relatos de cómo escapó de la muerte en dos ocasiones críticas: una durante su juventud en Remedios, Antioquia, azotada por la violencia armada de guerrilla, paramilitares y grupos ilegales, y otra en un partido entre Quindío y Santa Fe, invadido por hinchas armados con armas blancas. Estos testimonios forman parte de las historias contenidas en su libro Silbato de Oro, lanzado recientemente, donde detalla más de 500 partidos arbitrados como profesional, incluyendo finales de la Copa Libertadores, Copa América y Liga Colombiana.

En su infancia en Remedios, una zona minera plagada de conflictos por el oro y la presencia constante de grupos armados, Roldán creció rodeado de violencia extrema. Vecinos y amigos caían víctimas de masacres diarias y enfrentamientos entre guerrilla, paramilitares, ejército y policía. Él mismo evitó la muerte en una noche en que guerrilleros sacaron a su tío de la casa y lo asesinaron, ya que no se encontraba allí; poco después, llegaron por él amenazando con reclutarlo o matarlo. Gracias al arbitraje, que practicaba los domingos en la cancha del pueblo, pudo demostrar que no estaba involucrado en actividades ilícitas y escapó de ese destino fatal.

Infancia marcada por el terror cotidiano

Roldán describió sin filtros la normalidad macabra de su entorno: “No me daba miedo yo salir de la casa y ver tres muertos ahí al frente, que eran vecinos míos o que muchas veces eran hasta amigos míos”. Agregó que era “una zona muy complicada, una zona plagada, donde hay oro, hay problemas, hay grupos al margen de la ley. En ese momento había guerrilla, paramilitarismo, ejército, policía y los enfrentamientos eran constantes, las masacres eran pan de diario vivir”. Sobre el incidente con su tío, relató: “en cualquier momento podía ser yo el muerto, como le tocó a un tío mío, que lo sacaron de la casa en la madrugada y lo mataron y yo ese día me salvé porque no estaba en la casa y después llegaron por mí a decirme que, que me tenía que reclutar o, o, o que me fuera o, o terminaría muerto”.

“Gracias al arbitraje, porque eso fue lo que me salvó. Yo les decía que yo no era un muchacho que estaba por ahí pendiente de lo ajeno, o con malos vicios, que yo era el chico que pitaba los partidos los domingos en la cancha del pueblo. Entonces, gracias a esa profesión, también me salvó la vida”.

Wilmar Roldán, árbitro

En el ámbito deportivo, otro episodio de peligro ocurrió durante un encuentro entre Quindío y Santa Fe, cuando una multitud de hinchas irrumpió en la cancha con puñaletas y armas blancas, obligando al árbitro a huir para evitar un daño mayor. “En un partido Quindío-Santa Fe, donde desafortunadamente entraron muchos hinchas a la cancha y tocó salir huyendo porque eran demasiados con puñaletas, con armas blancas y con intención de pronto de provocar un daño mayor”, recordó Roldán. Actualmente, se recupera de una lesión en la rodilla que lo dejó fuera de los cuadrangulares semifinales de la Liga Colombiana, pero su legado en el arbitraje sigue inspirando con estas vivencias que resaltan la resiliencia detrás del silbato.

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