XM advierte que El Niño fuerte puede hundir los embalses por debajo del 30%

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La advertencia es contundente: un fenómeno de El Niño fuerte o muy fuerte entre enero y marzo de 2027 podría llevar los embalses colombianos por debajo del 30% de su capacidad y volver a poner en jaque al sistema eléctrico nacional, apenas un par de meses después de que el país evitara por poco un racionamiento por déficit de potencia. Así lo señaló Juan Carlos Morales, gerente general encargado de XM, el operador del mercado eléctrico colombiano, durante su intervención en el Congreso de Mercados de Energía Mayorista celebrado en Cartagena. El funcionario recordó que el 28 y 29 de septiembre de 2026 Colombia estuvo al borde de tener que programar racionamientos en el Sistema Interconectado Nacional (SIN), cuando la capacidad disponible de generación apenas alcanzó a igualar la demanda, pese a que los embalses se encontraban cerca del 80% de su nivel promedio.

La alerta de XM se sustenta en un análisis detallado de la capacidad efectiva de generación, los niveles de los embalses, las proyecciones de demanda y los escenarios de hidrología deficitaria. Según explicó Morales, la cuenta de ahorro que representan los embalses se ha reducido drásticamente: la autonomía pasó de 107 días a solo 66 días. “Nos quedamos sin capacidad para atender la demanda de energía eléctrica en Colombia y esa situación nos llevó casi a tener que programar racionamientos en el SIN por déficit de potencia”, advirtió el gerente encargado. La situación se explica porque los mantenimientos, fallas e indisponibilidades de algunas plantas redujeron la capacidad efectiva del sistema, y un El Niño fuerte sumaría menores aportes hídricos, un mayor consumo de energía y limitaciones en la red de transmisión.

Un sistema al límite: cifras y escenarios

El Sistema Interconectado Nacional cuenta con una capacidad instalada y en pruebas de aproximadamente 23,4 gigavatios (GW), pero la potencia máxima demandada durante 2026 llegó a 12,7 GW, y para el próximo verano se proyecta un pico cercano a los 13 GW. De manera similar, la demanda diaria de energía en lo corrido del año promedia los 267 GWh, mientras que para la temporada de verano se estima en unos 271 GWh. La presión sobre el sistema no es un simple ejercicio especulativo: la NOAA, citada por XM, calcula que la probabilidad de que se presente un fenómeno de El Niño fuerte o muy fuerte entre enero y marzo de 2027 supera el 83%. Estos escenarios se suman a unos aportes hídricos que ya vienen golpeados: en octubre, los aportes a los embalses alcanzaron apenas el 60% de la media histórica nacional, y en Antioquia se redujeron al 40%.

Morales explicó que la única forma de compensar la falta de agua es recurrir a la generación térmica, que depende de la disponibilidad de combustible, la operación técnica de las plantas y la capacidad financiera de los agentes. “Si me están advirtiendo que los aportes van a ser deficitarios, ¿qué puedo hacer para mejorar el ahorro? Mayor generación térmica. Ese sí es un elemento gestionable”, afirmó. En el peor de los escenarios, las térmicas tendrían que operar al máximo durante siete meses, lo que implicaría un consumo de 484 Gbtud de gas natural importado y nacional, 35 Gbtud de Termoyopal y 34.039 barriles diarios de combustibles líquidos. Esa operación intensiva choca, además, con una deuda que ya es monumental: al 13 de octubre de 2026, el saldo total del mercado mayorista alcanzaba los 4,29 billones de pesos, de los cuales 2,57 billones corresponden a generadores, incluyendo cerca de 1,8 billones de pesos que se les deben a las plantas térmicas.

“Esa cuenta de ahorros antes me duraba hasta 107 días, pero esa cuenta de ahorros hoy solamente me dura 66 días”.

Juan Carlos Morales, gerente general encargado de XM

La demanda, un jugador clave

El gerente encargado de XM también puso el foco en el comportamiento del consumo eléctrico, que históricamente ha crecido muy por encima de la infraestructura de generación y embalses. Entre 2004 y 2025, la demanda de electricidad aumentó un 78%, mientras que la capacidad de los embalses pasó de unos 15.000 GWh a 17.600 GWh, un incremento de apenas el 15%. Esa misma tendencia se observa al comparar con el fenómeno de El Niño de 2015-2016: en aquella ocasión, la demanda de energía creció un 34% mientras la energía firme solo subió un 8%, y la potencia aumentó un 28% frente a un 17% de la oferta. “La demanda es un jugador importante. Si hay ahorro de energía, ese ahorro de energía me lleva a que mi cuenta tenga que sacar menos para poderla cuidar”, señaló Morales.

Un dato que subraya la fragilidad estructural es la exposición de la demanda regulada al precio de bolsa: en un escenario de verano para febrero de 2027, se estima que el 48% de esa demanda quedaría expuesta a la volatilidad del mercado spot. A esto se suman las restricciones de transmisión que entre abril y septiembre de este año generaron 364 instrucciones de desconexión, con 28 GWh de demanda no atendida en regiones como Antioquia, Caribe, Nordeste, Oriente y Suroccidente. En cuanto al ahorro, XM registró en promedio 3,28 GWh diarios, aunque Morales aclaró que ese valor no puede atribuirse únicamente a las medidas regulatorias, puesto que obedece a múltiples factores, entre ellos el comportamiento voluntario de los usuarios.

“La demanda es un jugador importante. Si hay ahorro de energía, ese ahorro de energía me lleva a que mi cuenta tenga que sacar menos para poderla cuidar”.

Juan Carlos Morales, gerente general encargado de XM

Ante este panorama, XM presentó una serie de propuestas de medidas para enfrentar el escenario crítico, aunque el contenido específico de las mismas no fue detallado en la intervención. Lo que sí quedó claro es que la combinación de una mayor generación térmica, los costos crecientes de los combustibles y las dificultades de pago en la cadena están presionando simultáneamente a comercializadores, generadores y usuarios finales. El llamado de Morales apunta a que la planificación de las redes, la expansión de la generación, la disponibilidad de combustibles y el esquema financiero deben avanzar con anticipación suficiente para evitar que un nuevo déficit de capacidad vuelva a dejar al país al borde del racionamiento. La lección de septiembre de 2026, cuando se evitó lo peor por margen mínimo, sigue fresca en la memoria del sector.

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