El cantante de música popular colombiana Yeison Jiménez, nacido en Caldas y figura icónica de la escena nacional, falleció trágicamente a los 34 años el 10 de enero de 2026 en un accidente de avioneta mientras se dirigía a Medellín. Con una carrera que lo llevó de escenarios modestos en su tierra natal y Bogotá a llenar estadios masivos, Jiménez había alcanzado tarifas históricas de entre 180 y 200 millones de pesos por concierto, un hito para el género que él mismo atribuía al apoyo masivo del público, aunque no exento de quejas por la pesada carga tributaria que frenaba su expansión.
Jiménez inició su trayectoria en recitales humildes, cobrando inicialmente entre 80.000 y 150.000 pesos por show, para luego elevar sus honorarios a 20 millones tras el éxito de sus primeras canciones. Con siete años de carrera y más de 20 éxitos como “Aventurero” y “Tenías Razón”, alcanzó los 100 millones por presentación, y en los últimos tiempos se posicionó como el artista de música popular mejor pagado del país. Su impacto trascendió fronteras con presencia en plataformas digitales y mercados internacionales, culminando en hitos como el concierto del 26 de julio de 2025 en El Campín de Bogotá, donde reunió a más de 40.000 personas en un recinto de capacidad para 45.000, convirtiéndose en el primer exponente del género en lograrlo.
Retos logísticos y tributarios
En una entrevista con Los40 en noviembre de 2024, Jiménez detalló la evolución de sus tarifas y los desafíos que enfrentaba. “Los primeros shows los vendía a $80.000 y $150.000. Después de un tiempo subí como a $20.000.000, que fue cuando ya se me pegaron como tres cancioncitas”, relató el cantante, quien más adelante reflexionó: “Yo llegué a $100.000.000 cuando tenía siete años de carrera y más de 20 éxitos. En ese sentido, es cuando yo he dicho que a los nuevos les ha tocado muy fácil, muy muy fácil, la verdad”. Sobre sus cifras actuales, afirmó con orgullo: “Hoy estamos cobrando bien, nunca antes un artista de música popular había cobrado 180 o 200 palos (millones), nunca. ¿Por qué los cobro? Pues porque los vendo, a la gente le gusta ir a mis conciertos y se llenan”.
“Un concierto en El Campín paga más de $1.500 millones en impuestos, un solo concierto. Hacer el concierto es un reto tan gigante que están en riesgo USD1,5 millones, solo por hacerlo”.
Yeison Jiménez, cantante
Sin embargo, los altos impuestos se convirtieron en un obstáculo recurrente para Jiménez, quien decidió pausar inversiones y limitar su actividad para mitigar la carga fiscal. “El tema de los impuestos ha sido muy complicado. La carga tributaria está muy fuerte. Está tan fuerte que entre más se trabaje duro, pues más se paga. Entonces le dije a mi equipo que trabajemos a la mitad y pagamos menos”, confesó. Culminó expresando su deseo de tranquilidad: “No está fácil el poder crecer en un país que tiene tanto riesgo, entonces solo quiero estar tranquilo. Si eso significa no ganar tanto dinero como antes pues prefiero estar así”. Su partida deja un vacío en la música popular colombiana, donde su legado de éxitos y franqueza sobre los retos del oficio perdurará.

















