El youtuber colombiano Juan Díaz, creador del canal Planeta Juan, documentó en video las condiciones reales y los desafíos de vivir en Albinen, el pueblo suizo que ofrece hasta 73.000 euros para atraer nuevos habitantes y frenar la despoblación rural. En su reportaje, Díaz recorrió las calles estrechas de esta localidad alpina, describió el paisaje montañoso y explicó los requisitos del programa de incentivos, mientras interactuaba con los residentes. Albinen, ubicado a 1.300 metros de altitud en el valle del Ródano y a menos de dos horas de Berna, es un pueblo tradicional con más de 800 años de historia, considerado uno de los mejor conservados de Suiza.
La iniciativa de pago por mudarse fue creada para combatir la despoblación rural, atrayendo familias jóvenes ante el envejecimiento de la población y la emigración de la juventud. Sin embargo, como Díaz señaló, la realidad es que las oportunidades laborales son limitadas y la vida nocturna prácticamente inexistente, lo que plantea un reto para quienes buscan establecerse allí. El youtuber llegó desde Ginebra en aproximadamente una hora y media, más cuarenta minutos de subida por carreteras estrechas de montaña, y destacó que las calles de Albinen, diseñadas siglos antes de la invención del automóvil, son extremadamente estrechas.
Los requisitos del programa
Para acceder al subsidio, los postulantes deben tener menos de 45 años, comprar o construir una vivienda por un valor mínimo de 200.000 francos suizos, equivalentes a unos 216.000 euros, y comprometerse a residir en Albinen durante al menos diez años. Si se incumple esta condición, el subsidio debe ser devuelto. La ayuda máxima es de 73.000 euros por familia, con 25.000 francos suizos por adulto y 10.000 por menor. Solo pueden postular ciudadanos suizos, personas con pasaporte europeo o permiso de residencia tipo B o C vigente, además de demostrar capacidad financiera y un motivo válido como trabajo, reunificación familiar o retiro. «Usted tiene que tener menos de cuarenta y cinco años. La idea es llenar estos pueblos con población joven y si usted decide aplicar, tiene que vivir aquí por lo menos diez años o si no, devuelve la platica. Además, usted no puede alquilar, tiene que comprar una vivienda que cueste mínimo doscientos mil francos. Y el subsidio, más que un regalo, es un descuento por la vivienda», explicó Díaz en su video.
La experiencia del youtuber
Al iniciar su recorrido, Díaz exclamó: «Sean bienvenidos a Albinen, ese es el pueblo suizo que le paga a la gente setenta mil dólares por venir a vivir aquí. Véame esa belleza de vistas que tenemos desde Albinen, Suiza. Míreme esas grandes montañas por detrás, todavía con los picos llenos de nieve». Describió las dificultades del acceso: «La calle es de un carril y ni siquiera medio. Toca despacito y hay estos espacios ahí como pa que el auto que viene se meta o uno se meta también aquí y deje pasar. Nos damos cuenta que llegar a estos pueblos no es así nomás. El paisaje es muy lindo y todo, pero es subiendo, es bien arriba donde los inviernos deben ser bien largos. Pero eso es pura curva, curva, curva de casi que un solo carril de ahí pa arriba».
El youtuber también destacó la belleza de las casas de madera y piedra típicas de los Alpes, así como la iglesia del pueblo. Aunque mencionó que los habitantes son amables, señaló que «dicen que no sonríen, que son fríos», pero sus interacciones fueron positivas. «El pueblo representa la cruda realidad de la historia de Europa que envejece, de los pueblitos que quedan cada vez más desocupados, de la juventud que desaparece y va a buscar fortuna a otros lugares», reflexionó. Además, advirtió sobre las limitaciones: «La realidad es que aquí las oportunidades laborales son bastante estrechas. Es una vida extremadamente tranquila. Los inviernos son largos. Para el que le gusta la vida nocturna, olvídese, mijo, para la camita y a dormir. Pero si es por el estilo de vida, de vivir en un pueblito así, por elección propia, simplemente por amor al arte, pues esto es espectacular».
Reflexión final
En su conclusión, Díaz planteó una pregunta profunda: «Antes de esa noticia, la mayoría de los seres humanos no teníamos ni idea de la existencia de este lugar, el pueblo que nos paga por venir a vivir en él. Pero cuando uno viene, se da cuenta que ellos no están vendiendo la vida perfecta en un chalé de los Alpes suizos. Están intentando salvar una comunidad que desaparece lentamente, porque parece ser que cada vez menos personas quieren venir a construir una vida a este tipo de lugares. Así que me voy de aquí pensando realmente cuánto vale mantener vivo un pueblo antes de que desaparezca para siempre».












