El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, agradeció este viernes 10 de julio el respaldo de la comunidad internacional a la transición institucional y exigió un respeto sin ambigüedades a la voluntad popular, tras el pronunciamiento conjunto de los 13 países miembros del Escudo de las Américas, que expresaron su profunda preocupación por los intentos de desconocer los resultados electorales en el país. En un comunicado público, el líder del movimiento Defensores de la Patria respondió a la carta conjunta difundida por el Departamento de Estado de Estados Unidos, en la que gobiernos como los de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago, junto al país norteamericano, respaldaron la legitimidad del proceso electoral colombiano.
La declaración del mandatario electo se produce en un clima de tensión política, luego de que el presidente saliente, Gustavo Petro, alegara un presunto fraude y se negara a reconocer la victoria de De la Espriella, pese a que los resultados fueron formalizados por la Registraduría Nacional del Estado Civil, el Consejo Nacional Electoral y avalados por el Consejo de Estado. Frente a este escenario, De la Espriella fue contundente: “La voluntad soberana expresada por los colombianos en las urnas debe ser respetada sin ambigüedades, sin maniobras y sin intentos de desconocer el mandato democrático”.
Un respaldo internacional sin precedentes
La alianza del Escudo de las Américas, en su misiva, rechazó “declaraciones y acciones que, sin fundamentos debidamente acreditados, ponen en duda la integridad del proceso electoral” e hizo un llamado a todas las fuerzas políticas para que respeten los resultados oficialmente proclamados. El texto, firmado por 13 naciones, subrayó que “en toda democracia constitucional la voluntad ciudadana libremente expresada en las urnas es el único fundamento de la legitimidad del poder público”. El respaldo incluyó una exhortación explícita a garantizar “una transición pacífica, ordenada y transparente, conforme a los más altos estándares del Estado de Derecho”.
«El proceso de empalme no constituye una concesión política, sino un deber constitucional e institucional orientado a garantizar la continuidad del Estado, la estabilidad democrática y el cumplimiento de la voluntad soberana de los colombianos»
Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
En su pronunciamiento, difundido a través de su cuenta de Instagram y desde la Presidencia de Colombia, De la Espriella insistió en que la transición no es un acto de negociación, sino una obligación constitucional. “La democracia se expresó en las urnas y sus resultados fueron formalizados conforme al ordenamiento jurídico colombiano”, afirmó, al tiempo que aseguró que su administración continuará trabajando por una transición pacífica, ordenada y transparente, con estricto apego a la Constitución, la ley y el Estado de Derecho. El presidente electo recalcó que este proceso no debe ser visto como una concesión política, pues el deber institucional está por encima de cualquier disputa partidista.












