Una crisis humanitaria sin precedentes se vive en Buenaventura luego de que un incendio desatado tras un motín destruyera por completo el Centro de Detención Transitoria Marte, una bodega adaptada que albergaba a 400 personas privadas de la libertad. El siniestro, ocurrido el 11 de agosto, un día después del terremoto que sacudió la región, dejó un saldo de siete reclusos calcinados y obligó al traslado de emergencia de 150 detenidos, quienes permanecen hacinados en el coliseo municipal de la ciudad, mientras los otros 250 fueron reubicados en distintos penales del departamento.
La tragedia comenzó con el movimiento telúrico del 10 de agosto, que generó una tensión extrema entre los internos. Según las autoridades de Buenaventura y la Policía, el derrumbamiento parcial de la estructura provocó una ola de pánico, y los detenidos, angustiados por no conocer la suerte de sus familias en las zonas afectadas, iniciaron un motín que escaló hasta convertirse en un incendio devastador. La Defensoría del Pueblo y la Gobernación del Valle del Cauca han señalado que la sobreocupación crónica del centro, una bodega alquilada por la Alcaldía para aliviar la saturación del sistema penitenciario local, fue un factor determinante en la magnitud de la emergencia.
Traslado de emergencia y condiciones precarias
En medio de la desesperación, las autoridades dispusieron el coliseo municipal como refugio temporal para 150 detenidos que lograron ser rescatados con vida. El espacio fue acondicionado con divisiones internas improvisadas y custodiado permanentemente por la Policía. Sin embargo, ni la Alcaldía ni la Gobernación han podido garantizar que este lugar cumpla con las condiciones mínimas de seguridad para albergar a sindicados a mediano o largo plazo, ya que en Buenaventura no existe un sitio adecuado para tal fin. Los cuerpos de las siete víctimas fatales fueron enviados a Medicina Legal de Tuluá, donde un equipo forense enfrenta enormes dificultades para identificarlos debido al avanzado estado de calcinación.
Investigación en curso y sombras del pasado
Las autoridades han puesto en marcha una investigación para esclarecer las causas exactas del motín y el incendio. Se están revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad del centro y se toman declaraciones a los sobrevivientes y al personal de vigilancia. Una de las hipótesis que cobra fuerza, de acuerdo con informes policiales, es que el terremoto pudo haber reactivado las rivalidades entre las bandas Shotas y Espartanos, que históricamente han ejercido control al interior de los centros de reclusión de la región. La Defensoría del Pueblo ha reiterado su llamado a las autoridades locales y nacionales para que se aborde de fondo la crisis de sobrepoblación en los centros de detención transitoria, una problemática que organizaciones de derechos humanos han denunciado durante años como una bomba de tiempo en el sistema penitenciario colombiano.










