El Ejército Nacional llevó a cabo la ceremonia de graduación de 2 mil 941 nuevos soldados profesionales, quienes fueron formados durante diez semanas en el Complejo Táctico de Jamaica y serán desplegados en distintas regiones del país para reforzar la seguridad y la protección de la población civil. El acto estuvo presidido por el general Jaime Alonso Galindo, segundo comandante de la institución, quien destacó la importancia de este proceso formativo para contar con hombres física y mentalmente preparados.
El curso, denominado número 83, fue bautizado en memoria del soldado profesional Juan Carlos Silva Argumedo, caído en cumplimiento del deber en el departamento de Nariño. Durante la capacitación, los alumnos recibieron una formación integral que incluyó dos semanas de instrucción básica, seis semanas de especialización en habilidades tácticas individuales y prácticas evaluables en un entorno similar al área de operaciones. Entre los perfiles adquiridos se encuentran el manejo de fusiles, ametralladora M-60, lanzagranadas MGL, mortero de 60 mm, pistola, inteligencia táctica de combate, radioperación, operación de drones y antidrones, reconocimiento de artefactos explosivos y socorrismo militar.
«Este proceso de formación integral garantiza el despliegue de hombres físicamente resistentes, mentalmente fuertes y éticamente transparentes para el servicio de la nación».
General Jaime Alonso Galindo, segundo comandante del Ejército Nacional
«Con la culminación de este proceso, la Escuela Militar de Soldados Profesionales se consolida como alma máter y referente nacional del entrenamiento de la Fuerza, desplegando en las diferentes regiones del país».
General Jaime Alonso Galindo, segundo comandante del Ejército Nacional
Durante la graduación, se entregó la medalla Soldado Pedro Pascasio Martínez Rojas a los alumnos con mejor desempeño de cada batallón: Juan Andrés Navarro González, del Batallón de Alumnos número 1; Keilin Daniel Vásquez Londoño, del número 2; Carlos Dayan Orobio Angulo, del número 3; y Julio Elvin Castillo Viveros, del número 4. Estos soldados fueron destacados por su excelencia durante las diez semanas de formación.
En el marco de la misma información, el Ejército reportó la incautación de un complejo cocalero en el departamento de Nariño, avaluado en más de 162 mil millones de pesos. El lugar contaba con tres piscinas subterráneas de cocaína en proceso de producción, cinco estructuras y un centro de acopio. Según inteligencia militar, esta instalación pertenecería al grupo armado organizado Comuneros del Sur, específicamente a la compañía José Luis Cabrera Ruales, y tenía capacidad para producir cuatro toneladas mensuales de cocaína, que eran enviadas a Centroamérica y Estados Unidos a través del Pacífico nariñense. Durante la operación se registró un intento de asonada, que fue controlado por las autoridades.












