**75% de edificaciones en Bogotá son vulnerables ante un sismo, según Idiger**

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El 75% de las edificaciones de Bogotá presentan vulnerabilidad estructural frente a un sismo de gran magnitud, y nueve localidades de la ciudad enfrentan un riesgo adicional debido a la presencia de suelos blandos, según el más reciente análisis del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger). El reporte, con corte al 13 de octubre de 2026, revela que de las 945.000 construcciones registradas en la capital, más de 708.000 fueron levantadas entre 1960 y 1999, antes de la adopción de las normas sísmicas modernas. La advertencia llega tras el sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto de 2026, el cual dejó más de 102.000 afectados, casi 300 fallecidos, 11.000 viviendas destruidas y 65.841 averiadas en todo el país, según datos del Servicio Geológico Colombiano.

El concejal Juan David Quintero, quien ha puesto el tema en el centro del debate público, calificó la situación como alarmante. “Esto es muy grave, Bogotá está en riesgo si ocurre un sismo de gran magnitud, ¿la alcaldía sí está preparada? No creemos”, afirmó el cabildante. Quintero comparó la fragilidad de los sistemas constructivos predominantes en la ciudad con una galleta: “Podrían romperse como una galleta”, dijo, refiriéndose a la mampostería simple y semiconfinada, que representan el 35,6% y el 39,4% de las edificaciones, respectivamente. Estas tipologías, explicó el concejal, son particularmente vulnerables ante movimientos horizontales debido a su falta de refuerzo estructural.

Las localidades más expuestas

El análisis del Idiger identificó nueve localidades donde los suelos blandos, aluviales o de relleno amplifican las vibraciones sísmicas: San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Usme, Rafael Uribe Uribe, Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá y Suba. En estos sectores, el suelo arcilloso con arenas y sedimentos saturados de agua es susceptible al fenómeno de licuación, que podría generar hundimientos. De hecho, sectores de Kennedy presentan riesgo de colapso del terreno, mientras que el sur y el centro de la ciudad concentran los mayores niveles de amenaza. En contraste, las zonas sobre roca sólida son significativamente menos vulnerables. Diego Martínez, ingeniero de la Universidad de la Sabana, y Luis Caballero, aspirante a doctorado en ingeniería de la misma institución, advierten que solo el 40% de las edificaciones cumplen con la normativa sismorresistente NSR-10, vigente desde 2010.

“Esto es muy grave, Bogotá está en riesgo si ocurre un sismo de gran magnitud, ¿la alcaldía sí está preparada? No creemos”.

Juan David Quintero, concejal de Bogotá

Las cifras del estudio ponen en perspectiva la dimensión del riesgo. El patrimonio inmobiliario de Bogotá asciende a 227 billones de pesos colombianos, distribuidos en 315 millones de metros cuadrados construidos. En un sismo similar al de agosto pasado, la pérdida esperada sería del 17% de ese patrimonio, lo que equivale a una pérdida anual estimada de 3,81 billones de pesos, es decir, el 1,7% del valor total. Si se proyecta a horizontes más largos, la pérdida máxima probable en 100 años alcanzaría los 24,6 billones de pesos, y en 500 años, 46,1 billones. Un sismo de magnitud 7 a 40 kilómetros de distancia de la capital podría generar daños por 38 billones de pesos y afectar 19.000 manzanas. Para contextualizar, el terremoto del 10 de agosto de 2026 dejó un saldo de 44.936 familias damnificadas, 3.971 heridos, 379 desaparecidos y 348 personas rescatadas, con afectaciones en 15 departamentos y 426 municipios. Solo en Bogotá, 127 edificios colapsaron y 2.136 centros educativos resultaron dañados, además de 236 centros de salud.

Otro factor que agrava la capacidad de respuesta es la situación del Cuerpo de Bomberos de Bogotá: de 726 cargos, 90 permanecen vacantes, lo que limita su capacidad operativa en caso de una emergencia de gran escala. Ante este panorama, el concejal Quintero propuso la creación de un sistema de certificación visible que indique si una edificación cumple con los estándares sismorresistentes, así como la transformación del alumbrado público en un sistema de alertas tempranas. El Concejo de Bogotá ya planteó la conformación de una subcomisión especial para hacer seguimiento a la gestión del riesgo, recordando que la historia sísmica de la capital registra eventos devastadores en 1743, 1785, 1826, 1827 y 1917. La pregunta, ahora, es si las autoridades distritales actuarán antes de que un nuevo sismo ponga a prueba la fragilidad de una ciudad que, según los expertos, tiene los días contados si no se toman medidas estructurales urgentes.

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