El histórico bronce colombiano se forjó en las manos y el corazón de Luisa Agudelo

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Textos y fotos: FIFA*

Con una actuación heroica en los penales frente a Italia en Łódź, la arquera caleña aseguró el bronce histórico para Colombia en la Copa Mundial Femenina Sub-20

“Luisa! Luisa! Luisa!”, cantó al unísono la hinchada colombiana en el Estadio Municipal LKS de Łódź durante el segundo tiempo y ese entusiasmo anticipó a la protagonista de un logro inédito. Luisa Agudelo brilló en la definición por el bronce de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA al mantener el 1-1 frente a Italia hasta el final de la prórroga y atajar dos cobros en la victoria por 4-3 en los penales.

Antes del último cobro de Italia, Luisa miró hacia la tribuna y gesticuló para que los aficionados colombianos cantaran aún más fuerte. «(Pedí) un poco más de motivación. Yo creo que siempre es bueno tener esa energía, esa unión de los hinchas, de nosotros y siempre es bueno. Creo que lo luchamos, lo trabajamos», declaró a la FIFA la guardameta, quien sueña con disputar la Copa Mundial Femenina de la FIFA.

La primera medalla en la historia de Colombia en una Copa Mundial Sub-20 llegó de las manos y el corazón de su portera. Las manos de Luisa ya son bien conocidas por quienes siguen el fútbol femenino de base, pero el técnico Carlos Paniagua es testigo de la fortaleza de su corazón.

Paniagua acompañó el crecimiento de la joven guardameta, estuvo a su lado en el subcampeonato de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA 2022™, vio su llegada a la selección absoluta y su salto al fútbol del exterior. Sin embargo, al hablar sobre la heroína del bronce, el entrenador recordó una conversación especialmente valiosa sobre la madre de Luisa.

“Ella le compró casita a la mamá, me llamó y me dijo ‘profe, mire lo que usted hablaba, que satisfacción la mía regalarle una casa a mi mamá’ y yo le dije ‘hija, una casa… y le vas a dar mucho más, le vas a dar estabilidad en muchas cosas a tu familia’ y eso a mí me llena de emoción», contó Paniagua a la FIFA.

El estratega se mostró orgulloso de todo el plantel por la página dorada que escribieron en Polonia. Luisa recorrió ese camino junto a él y cuenta con toda su confianza. «Es una arquera grande. Ahora ya hace parte de la selección mayores de nuestro país, ya juega por fuera de nuestro país, son proyectos de vida bonitos. Uno las conoció siendo unas niñitas y ahora han trascendido estas muchachas. Luisa es una persona espectacular, una muchacha alegre», agregó el técnico.

Frente a Italia, esa confianza fue correspondida mucho antes de la definición por penales. Las italianas abrieron el marcador con un golazo de Giada Pellegrino a los 43 minutos del primer tiempo, y Colombia respondió con una combinación colectiva que culminó en el tanto de Sintia Cabezas a los 16 minutos de la segunda parte. Todavía en el tiempo reglamentario, Agudelo tuvo que estirarse para manotear un remate peligroso de Martina Tosello e impedir que las europeas recuperaran la ventaja.

Fue en ese momento cuando su nombre retumbó en la tribuna. Una vez más, la hinchada colombiana convirtió el estadio polaco en su propia casa y le brindó a la portera un aliento que ella no dudó en reconocer tras el pitazo final: “Agradezco enormemente por la hinchada, porque siempre estuvieron. Y estoy contenta porque podemos llevar una medalla a Colombia.”

Italia exigió a las colombianas hasta el final. La igualdad se mantuvo durante la prórroga y llevó la definición a los tiros penales, donde Elena Belli también lució su categoría: la guardameta italiana detuvo los cobros de Fernanda Viáfara y Lina Arboleda, y dejó a su selección a un paso del bronce.

Sin embargo, cuando la tanda de penales tomó un tinte dramático para Colombia, Luisa se agigantó al ritmo de las voces que coreaban su nombre desde las tribunas. Martina Bressan estrelló su remate en el poste y la portera colombiana le adivinó el disparo a Azzurra Gallo; más adelante, en la muerte súbita, le tapó el cobro definitivo a Caterina Venturelli. La fiesta estalló en el terreno de juego.

Para alcanzar ese festejo, Colombia se sobrepuso a la caída por 3-0 frente a la RPD de Corea en semifinales. Paniagua reconoció la superioridad del cuadro finalista y enfocado en el aspecto humano, centró sus esfuerzos en recuperar física y emocionalmente a sus dirigidas para disputar un nuevo partido decisivo. El sueño del oro se escapó, pero aún quedaba en disputa un bronce histórico.

“Este equipo había que levantarlo en lo anímico, en lo físico y decirles a ellas que teníamos este sueño, este sueño de esta medalla, que era una final más y que la vida nos daba esa oportunidad y aprovechamos la oportunidad», aseguró el estratega y elogió a Italia: «Fueron un gran rival. Llegar a esta instancia no es fácil entre 24 selecciones. Y las italianas también hicieron historia por su país».

Carlos Paniagua no aprendió a decir «gracias» en polaco, pero no hace falta traducir la inmensa gratitud que transmite al repasar las memorias construidas en Europa: «Este Mundial, en la organización, en los campos de entrenamiento, el nivel… yo creo que nunca se me va a olvidar. Nunca se me va a olvidar este país, de verdad. Siento mucha gratitud con todo. Les pongo la mano en mi corazón.»

Esta medalla suma un nuevo capítulo brillante a la trayectoria de una generación que ya había conquistado el subcampeonato en la Copa Mundial Femenina Sub-17 de 2022. Para Juana Ortegón, el bronce conseguido en Polonia fija un nuevo punto de referencia para las futbolistas que vienen detrás.

«Nuevamente entramos en la historia, es una generación que tiene mucho talento que siempre va a buscar ir por más, y bueno, como dice el profe, la vara queda más alta», dijo la capitana de la FIFA. «El equipo está muy feliz, muy unido y se ha convertido en una familia. Esto va a quedar para siempre en nuestro corazón. Y ahora las generaciones que vienen tienen la responsabilidad porque ya somos las terceras mejores del mundo.”

*Tomado de la página oficial de la FIFA

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