Cerca de 800 colegios privados cerraron sus puertas en Colombia durante los últimos cinco años, una cifra que pone en evidencia la frágil sostenibilidad financiera del sector educativo particular. Así lo revela el informe “Mattilda 2026: el cambio que viene”, elaborado por la plataforma Mattilda con base en datos de la Asociación de Colegios Privados de Colombia (Acopricol). Aunque la matrícula muestra una leve recuperación —el 47,2% de las instituciones reportó un aumento frente a 2025, cuando apenas el 24% lo hizo—, los indicadores de fondo siguen siendo alarmantes: el 70,8% de los colegios no cuenta con respaldo financiero para afrontar el año 2027, y el 58,4% no podría operar seis meses sin afectar su funcionamiento normal.
La crisis responde a una combinación de factores estructurales que han golpeado con fuerza a la educación privada. La disminución sostenida de la natalidad ha reducido el número de estudiantes disponibles, mientras que los costos operativos se incrementan sin tregua. A esto se suma una dependencia casi exclusiva de las pensiones: el 43,5% de los colegios subsiste únicamente con ese ingreso, cuando hace un par de años ese porcentaje era del 29%. La morosidad, además, se ha convertido en un lastre cotidiano: el 91,7% de los directivos reconoce que la cartera vencida afecta su operación mes a mes, y la proporción de colegios con cartera superior al 10% al cierre del año se duplicó, pasando del 6% al 12,3%.
Sostenibilidad financiera en riesgo
El informe Mattilda subraya que la recuperación en el número de alumnos no se traduce en estabilidad económica. La ocupación promedio de las instituciones cayó del 68% al 62%, lo que evidencia que el crecimiento de la matrícula no alcanza a compensar el déficit financiero acumulado. Frente a este panorama, el acceso al crédito se presenta como una necesidad urgente: el 35,2% de los colegios tiene actualmente un crédito activo, pero el 67% desea obtener financiación y el 51,6% ya intentó acceder a préstamos. Sin embargo, las dificultades para conseguirlos agravan la situación de liquidez.
Transformación digital, tarea pendiente
Otro de los hallazgos del estudio apunta a la brecha tecnológica que enfrenta el sector. Dos de cada tres colegios utilizan plataformas digitales que no están integradas a sus procesos administrativos, y el 85% de los directivos reporta duplicidad de tareas por esta falta de sincronización. La investigación concluye que el próximo Gobierno deberá impulsar políticas orientadas a mejorar el acceso a financiamiento, promover la modernización tecnológica y fortalecer la gestión administrativa de las instituciones educativas privadas, como una medida para evitar que la tendencia de cierres continúe.
A pesar de las dificultades, el optimismo persiste entre los directivos: el 95,9% cree que su institución estará mejor en cinco años, y el 92,3% proyecta crecimiento para 2026. No obstante, las cifras del informe advierten que esa confianza no descansa sobre bases sólidas si no se adoptan medidas estructurales que garanticen la sostenibilidad de un sector que educa a millones de colombianos.












