La Veeduría Distrital de Bogotá presentó en junio de 2026 los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana sobre el Acoso Sexual Callejero 2025, un estudio que revela cifras alarmantes sobre la inseguridad que enfrentan las mujeres en la capital colombiana. Según el informe, el 95,4% de las mujeres manifestó sentir miedo de ser víctima de acoso sexual, mientras que el 83,1% se siente insegura o muy insegura en calles y espacios públicos. La encuesta, aplicada a 3.919 personas —2.917 mujeres, 937 hombres y 65 personas de otras identidades de género—, evaluó la prevalencia de situaciones constitutivas de acoso sexual callejero, su incidencia sobre la percepción de seguridad y las acciones institucionales de prevención y atención.
La brecha entre mujeres y hombres es contundente: mientras que el 60,5% de las mujeres dijo sentir temor permanente de ser acosada y el 34,9% lo siente algunas veces, entre los hombres esa cifra apenas alcanza el 37,6%. En el caso de las personas de otras identidades de género, el 92,3% reportó sentir ese miedo. En cuanto a la percepción de inseguridad en el espacio público, el 83,1% de las mujeres se siente insegura o muy insegura, frente al 65,4% de los hombres. En el transporte público, la situación es similar: el 71,7% de las mujeres manifestó inseguridad, contra el 54,6% de los hombres.
Prevalencia del acoso y conductas más frecuentes
El estudio reveló que el 51,6% de las mujeres reportó haber vivido al menos una situación de acoso sexual en espacio público o transporte durante los doce meses anteriores a la encuesta, en contraste con el 15,8% de los hombres y el 56,9% de las personas de otras identidades de género. Las conductas más frecuentes reportadas por las mujeres incluyen miradas o gestos morbosos o sexuales (87,6%), silbidos, besos al aire o sonidos sexuales (78,9%), comentarios sexuales sobre el aspecto físico (72,1%) y palabras obscenas o vulgares (67,1%). Entre los hombres, las conductas más reportadas fueron roces intencionales en el cuerpo (63,4%), miradas o gestos morbosos (53%) y manoseo o tocamientos en partes íntimas (42,2%).
La mayoría de los episodios ocurrió cuando la persona estaba sola: el 94,6% de las mujeres, el 86,9% de los hombres y el 88,2% de las personas de otras identidades de género se encontraban en esa condición. En cuanto a los agresores identificados por las mujeres, el 96,8% eran de género masculino, el 96,8% eran personas desconocidas, el 42,8% trabajaban en obras de construcción y el 36,9% eran conductores de vehículos. Los horarios de mayor ocurrencia para las mujeres fueron la tarde, entre las 12:00 p.m. y las 5:59 p.m. (75,4%), seguido de la mañana (61,3%), la noche (49,4%) y la madrugada (10,2%).
Baja denuncia y desconocimiento de rutas
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es el bajo nivel de denuncia. El 73% de las mujeres dijo no saber dónde denunciar estas situaciones, y solo el 8,3% de las que vivieron acoso informó el hecho a un organismo de seguridad o justicia, frente al 7,8% de los hombres. Entre las razones para no denunciar, las mujeres señalaron no saber a quién acusar o no conocer al agresor (36,3%), no saber que estas situaciones podían denunciarse (24,9%), no confiar en las autoridades (21,2%) y sentir miedo (6,5%). En los hombres, el 67,9% dijo no saber dónde denunciar, mientras que el 32,1% sí conoce las rutas.
A pesar de la baja denuncia, el 99% de las personas encuestadas considera que los actos de acoso sexual en espacio y transporte público deberían ser sancionados. Las mujeres mencionaron como opciones de sanción más frecuentes la multa (71,6%), programas de reeducación o sensibilización (68,4%), la cárcel (62,2%) y la sanción social (59%).
Reacción ciudadana y espacios de mayor inseguridad
El estudio también indagó sobre la reacción de quienes presencian estas situaciones. El 40,2% de las mujeres manifestó haber intervenido o reaccionado ante un episodio de acoso, frente al 34,7% de los hombres y el 50% de las personas de otras identidades de género. Las respuestas más comunes entre las mujeres fueron buscar ayuda de una autoridad u otras personas (59%), acompañar a la víctima hasta que llegue la autoridad (47,6%), consolarla o tranquilizarla (45%) e identificar al agresor (43,8%).
En cuanto a los espacios donde las mujeres reportaron haber vivido acoso, la calle encabeza la lista con un 82,9%, seguida de los buses de TransMilenio (72,3%), las zonas de construcción (43,2%) y los paraderos (40,9%). Para los hombres, los lugares más frecuentes fueron los buses de TransMilenio (71,6%), la calle (49,3%) y los buses del SITP (35,8%). Los espacios que generan mayor inseguridad en las mujeres son las calles oscuras (94,6%), los lotes baldíos (92,1%), las zonas de basura (90%) y las zonas de construcción (83%). En contraste, los mercados o ferias (45,9%) y el TransMiCable (51,7%) son percibidos como los más seguros.
“El acoso sexual callejero configura una experiencia urbana profundamente desigual entre mujeres y hombres”
Veeduría Distrital de Bogotá, conclusiones del informe
La Veeduría Distrital identificó un problema de registro institucional debido al bajo conocimiento de rutas de denuncia, la desconfianza en las autoridades y la baja tasa de denuncia efectiva. Por ello, recomienda articular canales como la Línea Púrpura, la Línea 123 y el Código de Emergencia de TransMilenio, divulgar las rutas existentes y publicar periódicamente cifras de reportes. El informe también señala que persiste la naturalización cultural del acoso sexual callejero pese al amplio reconocimiento normativo, y sugiere fortalecer acciones pedagógicas, transformación cultural, formación de servidores públicos, mecanismos de denuncia y medidas de prevención. La encuesta, realizada con datos recolectados en 2025, busca evaluar la prevalencia de estas situaciones y orientar políticas públicas para enfrentar una problemática que afecta de manera desproporcionada a las mujeres y a las personas de otras identidades de género en la capital colombiana.










