La dermatóloga Claudia Arenas lanzó una alerta para los países latinoamericanos ante los riesgos cutáneos asociados a los tradicionales baños rituales de hierbas que se realizan el 31 de diciembre, con el fin de atraer prosperidad, amor y salud al cerrar el año. Estos rituales, populares para limpiar energías negativas y atraer deseos positivos, pueden provocar quemaduras, manchas, alergias, irritaciones, cicatrices e infecciones graves si se combinan con exposición al sol, especialmente en pieles sensibles, atópicas o con antecedentes de alergias.
La combinación de hierbas como ruda, albahaca y limón con la radiación ultravioleta genera una reacción química que daña la piel, produciendo síntomas como enrojecimiento, ardor, inflamación y ampollas que aparecen horas después. Además, las plantas pueden contener hongos que infectan heridas abiertas o lesiones previas, lo que contraindica absolutamente estos baños en tales casos. Las pigmentaciones resultantes persisten por más de cinco o seis meses, y los expertos recomiendan evitar el sol al menos durante dos días posteriores.
Riesgos detallados y medidas preventivas
Claudia Arenas enfatiza la importancia de limpiar bien los residuos de hierbas de la piel, aplicar fotoprotectores en spray y no exponerse al sol inmediatamente después del baño. En casos de emergencia, se aconseja aplicar agua fría de inmediato y buscar terapias antiinflamatorias prescritas por un profesional. Ante cualquier lesión, consultar a un dermatólogo es esencial para evitar complicaciones duraderas.
«Cuando uno se hace estos baños y se expone a la radiación ultravioleta, se genera una reacción química que produce una quemadura en la piel.»
Claudia Arenas, dermatóloga
«Estas pigmentaciones mejoran y se quitan, pero el tiempo para que desaparezcan suele ser superior a cinco o seis meses.»
Claudia Arenas, dermatóloga
«Estos baños pueden producir alergias, irritaciones, quemaduras, manchas e incluso dejar cicatrices. También infecciones si, por ejemplo, entran en contacto con una herida, porque las plantas pueden traer hongos.»
Claudia Arenas, dermatóloga
Esta tradición, cuya popularidad se incrementa cada fin de año en Latinoamérica, busca renovación espiritual, pero los dermatólogos insisten en priorizar la salud cutánea para disfrutar de un Año Nuevo sin riesgos innecesarios.










