Un video que se ha viralizado en redes sociales ha encendido el debate sobre la transparencia electoral en Colombia, al mostrar un billete de $100.000 pesos con propaganda política del candidato a la Cámara de Representantes por Santander, Luis Roberto Ordóñez, avalado por el partido Liga de Gobernantes. Las imágenes, difundidas en los últimos días en plataformas como X, Instagram y TikTok, presentan el billete como único protagonista en un clip breve sin explicaciones adicionales ni mensajes hablados, lo que ha generado cuestionamientos sobre los límites de las campañas electorales y el simbolismo del dinero en la política.
El material audiovisual ha circulado en un período preelectoral marcado por la intensificación de las campañas políticas, donde la normativa electoral colombiana permite la propaganda identificada y dentro de los topes de financiamiento una vez iniciado el calendario oficial, pero prohíbe estrictamente la compra de votos, la entrega de dinero o regalos a cambio de apoyo, el uso de recursos públicos y la publicidad anticipada. Aunque acciones como medios impresos, vallas publicitarias, redes sociales y reuniones públicas están autorizadas siempre que eviten la desinformación y no se realicen en lugares prohibidos como centros educativos o edificios públicos, este caso ha puesto en el centro del debate si el uso de un billete como soporte publicitario cruza líneas éticas o legales.
Reacciones divididas en redes sociales
Las respuestas en las plataformas digitales han sido polarizadas: mientras algunos usuarios cuestionan la estrategia de Ordóñez por reforzar la desconfianza pública hacia la politiquería y el manejo del dinero en las elecciones, otros la defienden como una táctica disruptiva e innovadora para captar atención en un contexto saturado de mensajes tradicionales. Este episodio resalta las tensiones inherentes al proceso electoral colombiano, donde el simbolismo del dinero no solo evoca riqueza, sino también las sombras de la corrupción y la necesidad de mayor escrutinio ciudadano sobre las prácticas de los aspirantes.
Con las elecciones acercándose, incidentes como este subrayan la importancia de velar por el cumplimiento estricto de las normas que buscan garantizar campañas limpias y transparentes, invitando a autoridades electorales y a la opinión pública a analizar si tales acciones representan un mero golpe de efecto o un riesgo para la integridad del voto.











