En la tarde del miércoles 25 de febrero de 2026, un voraz incendio estructural consumió una vivienda en el norte de Bogotá, en la intersección de la Carrera Séptima con calle 112, propagándose rápidamente a una edificación contigua y generando una imponente columna de humo visible desde diversos sectores de la ciudad. La Policía Metropolitana de Bogotá y el Cuerpo Oficial de Bomberos se movilizaron de inmediato al lugar, desplegando labores de extinción que controlaron las llamas y evitaron una tragedia mayor.
Fortunadamente, no se reportaron personas lesionadas en el siniestro, aunque los enseres de ambas viviendas resultaron completamente arrasados por el fuego. La hipótesis preliminar, difundida por el diario El Tiempo y circulada en redes sociales, apunta a una quema de vegetación como posible origen, aunque esta versión aún no ha sido confirmada oficialmente. El suceso alertó a residentes, trabajadores y transeúntes en la zona, quienes observaron con preocupación la densa humareda que se elevaba sobre el horizonte norteño.
Respuesta rápida de los organismos de socorro
La intervención expedita de los bomberos y la policía permitió sofocar el incendio sin que escalara a proporciones mayores, preservando vidas y limitando los daños materiales a las dos viviendas afectadas. Autoridades esperan el reporte oficial del Cuerpo de Bomberos de Bogotá para esclarecer las causas exactas y determinar si hubo negligencia o factores ambientales involucrados en el propagación de las llamas.
Este incidente resalta la importancia de la vigilancia en zonas urbanas cercanas a áreas verdes, donde prácticas como la quema de vegetación pueden descontrolarse fácilmente, poniendo en riesgo la seguridad colectiva en una de las zonas más pobladas de la capital.















