En un giro histórico durante las elecciones legislativas recientes en Nariño, el progresismo ha consolidado diez de los doce escaños congresionales del departamento, desplazando a los sectores tradicionales gracias a las alianzas estratégicas impulsadas por el gobernador Luis Alfonso Escobar Jaramillo. De los cuatro senadores elegidos, tres representan al bloque progresista: Alberto Benavides por el Pacto Histórico, Eduardo Enríquez Caicedo por el Partido Verde y Alejandra Abásolo por la coalición Partido Verde y AICO, mientras que solo uno quedó en manos conservadoras. En la Cámara de Representantes, el dominio es aún más claro con ocho curules: tres del Pacto Histórico ocupadas por Rosita Guevara y Cristian Palacios, una por la alianza Partido Verde y AICO, dos por la Cámara Afro con Óscar Benavides y Anyela Viviana Guanga de Tumaco respaldados por los Consejos Comunitarios, una curul de paz para Arnulfo Mina y una curul indígena para Jesús Cuasapud de AICO, dejando apenas dos escaños conservadores.
Este transformación del mapa político departamental se debe al respaldo directo del gobernador Escobar Jaramillo, quien fue elegido con el apoyo del Pacto Histórico, AICO, Partido Verde y Consejos Comunitarios, a figuras afines como su asesora Alejandra Abásolo y el taita Jesús Cuasapud, cercano al mandato regional. La ola progresista dejó en el camino a candidaturas tradicionales como las del Partido de la U con Teresita Enríquez, Fuerza de la Paz de John Rojas, Cambio Radical con Andrés Zúñiga y el Partido Liberal de Julio Aníbal Álvarez, además del debilitamiento de líderes como Gilberto Betancourt, Juan Daniel Peñuela y Berner Zambrano. Aunque Benildo Estupiñán, promovido desde la gobernación, obtuvo 54.000 sufragios, no logró asegurar un escaño.
Hegemonía progresista en la representación nacional de Nariño
La consolidación de esta hegemonía marca un antes y un después en la política nariñense, donde las alianzas entre Pacto Histórico, AICO, Partido Verde y Consejos Comunitarios han reconfigurado por completo la delegación al Congreso de la República, priorizando voces indígenas, afro y de paz que reflejan las demandas territoriales del departamento.
Con esta nueva composición, Nariño proyecta un futuro de mayor incidencia progresista en las decisiones nacionales, consolidando el liderazgo del gobernador Escobar Jaramillo como arquitecto de esta renovación política que deja atrás décadas de predominio conservador.











