Marcela Peñaloza, hija del concejal de Soacha Julio César Peñaloza, quien fue asesinado el 18 de agosto de 1989 en el mismo atentado que cobró la vida del candidato presidencial Luis Carlos Galán, rechazó públicamente la alianza política anunciada por Juan Manuel Galán, hijo del líder liberal y representante del Nuevo Liberalismo, con la aspirante presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia. Este pronunciamiento surge tras la Gran Consulta por Colombia, en la que ocho candidatos presidenciales se unieron de cara a los comicios del 31 de mayo, y fue expresado por Peñaloza en un diálogo con Infobae Colombia.
El asesinato ocurrió en Soacha, donde Julio César Peñaloza había invitado a Luis Carlos Galán a un evento, y ambos murieron junto a un escolta en un atentado que marcó la historia política del país. En ese momento, Marcela Peñaloza tenía apenas un año de edad, mientras que Juan Manuel Galán contaba con 17 años. Durante 35 años, la familia Peñaloza ha llevado adelante gestiones legales para ser reconocida como víctimas, culminando en un fallo favorable de la Corte Constitucional en 2024 que ordenó al Estado asumir responsabilidad, aunque el Ministerio de Defensa, la Policía Nacional y el DAS aún no han cumplido con indemnizaciones ni pedidos de perdón.
El dolor de una lucha solitaria
La familia de Peñaloza, compuesta por sus dos hijas, enfrentó este proceso jurídico completamente sola, sin los privilegios políticos ni el exilio que caracterizaron otras dinastías, y organizó eventos conmemorativos para exigir reconocimiento moral y dignidad. Marcela Peñaloza contrastó su trayectoria con la de Galán, heredero de una de las casas políticas más tradicionales de Colombia, al afirmar que ella eligió hacer del nombre de su padre una bandera de orgullo, memoria y dignidad.
“Es doloroso ver cómo hoy decide entregar sus banderas políticas a quienes han sido presuntamente señalados como financiadores y patrocinadores del paramilitarismo”
Marcela Peñaloza, hija de Julio César Peñaloza
El rechazo se fundamenta en presuntos vínculos de los aliados de la alianza con el paramilitarismo y en las diferencias históricas en el manejo posterior al asesinato, donde la familia Peñaloza sintió desprecio por parte de la familia Galán. “Si hubo una razón por la cual nos tocó llevar solas el proceso jurídico y la demanda contra el Estado, fue precisamente porque de esa familia siempre recibimos desprecio”, señaló Peñaloza, agregando que “no se le entregan las banderas al mismo grupo que se confabuló contra tu padre”.
“Él, heredero de una de las casas políticas más tradicionales del país. Yo, sin los privilegios de un delfín de la política, elegí otro camino: hacer del nombre de mi padre una bandera de orgullo, memoria y dignidad”
Marcela Peñaloza, hija de Julio César Peñaloza
Este episodio reaviva las tensiones de un pasado violento y cuestiona la coherencia de las alianzas políticas actuales, en un contexto donde el Estado colombiano persiste en su incumplimiento de obligaciones judiciales hacia las víctimas de 1989.











