Raúl Murillo, gerente del bioparque Ukumarí en Pereira, denunció ante el Concejo Municipal de esa ciudad las precarias condiciones en las que vive el chimpancé Yoko, trasladado en 2025 a un santuario en Brasil, al que describió como una «favela de monos». Según Murillo, el primate, que fue el último chimpancé de gran tamaño en cautiverio en Colombia, pasó de un entorno de alto nivel en el bioparque a un sitio encerrado, lleno de concreto y sin una clínica adecuada, incumpliendo las promesas de un hogar maravilloso donde conviviría con 50 congéneres.
El traslado de Yoko se dio tras las muertes de sus compañeros Pancho y Chita en 2023 durante una recaptura, en un contexto de humanización extrema que lo llevó a ver televisión, comer dulces, usar pañal por más de 25 años, montar caballo y bicicleta, e incluso vestir ropa de marca durante más de tres décadas. Murillo reveló que no estuvo de acuerdo con la decisión y solicitó un nuevo traslado a un mejor sitio, aunque la legislación colombiana prohíbe el retorno de grandes simios al país. Los concejales Diego Agudelo Cardona y Wilfor López Toro, junto al director de Carder, Julio César Gómez, escucharon las declaraciones, con Agudelo calificando las denuncias como «muy graves» y López Toro recordando que Yoko forma parte de la historia de Pereira.
Promesas incumplidas y reavivamiento de la controversia
El gerente del Ukumarí acusó que se trató de un «falso positivo», al asegurar que Yoko no sale de su jaula en el santuario actual y que las condiciones contrastan drásticamente con su vida anterior. La noticia reavivó la polémica, llevando al Concejo a solicitar explicaciones, mientras se menciona un posible Proyecto Rafiki en colaboración con la Universidad CES y el santuario Tacugama en África como alternativa para una cruzada internacional que mejore su situación.
“Nos vendieron un ‘falso positivo’, diría yo, yo no estuve de acuerdo en que se lo llevaran”.
Raúl Murillo, gerente del bioparque Ukumarí
“Llegó a un sitio que se hace llamar un santuario en Brasil y la verdad parece una ‘favela de monos’, es una cosa encerrada, llena de concreto, no tiene ni siquiera una clínica buena, se lo llevaron de un estrato 6 a un estrato 2, lo de Yoko no ha sido positivo”.
Raúl Murillo, gerente del bioparque Ukumarí
Respuesta de la senadora Andrea Padilla
La senadora Andrea Padilla, quien impulsó el traslado, defendió la decisión y criticó las declaraciones de Murillo y un concejal por carecer de rigor científico y basarse en chismes. Según ella, Yoko se muestra alegre, emite vocalizaciones de satisfacción, llama a los cuidadores para jugar, se alimenta bien y recorre todo el recinto, algo que no hacía antes, citando directamente a los directores del santuario brasileño.
“Si tuviera que volver a mover cielo y tierra para salvar a Yoko, para sacarlo del parque Ukumarí de Pereira, lo haría sin pensarlo dos veces”.
Andrea Padilla, senadora
“Hoy salen irresponsablemente el director de Ukumarí y un concejal de Pereira a decir que Yoko está mal, sin ningún fundamento, sin rigor científico, de puros chismes o pareceres, quién sabe con qué intención”.
Andrea Padilla, senadora
La controversia pone en el centro el destino de Yoko, un símbolo de los debates éticos sobre el bienestar animal, con llamados a una intervención internacional que respete las restricciones legales y priorice su calidad de vida en un entorno más adecuado.











