La Policía de Bolivia capturó en Santa Cruz a cinco colombianos y dos ecuatorianos presuntamente integrantes del grupo de seguridad del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, señalados de preparar atentados terroristas como represalia por la detención y extradición de su jefe a Estados Unidos. Los detenidos son los colombianos Kevin C., Luis E. E., Martino V. R., Daniel A. S. y Sebastián D. H., junto a los ecuatorianos Ed A. F. y José G. Á., entre los que destaca un exmilitar colombiano de 30 años identificado como el líder del grupo. La operación se desarrolló tras la captura de Marset el viernes 13 de marzo, cuando las autoridades accedieron a mensajes de celulares incautados que revelaban la planificación detallada de ataques.
Los mensajes interceptados en los dispositivos mostraban la organización de represalias que involucraban la llegada de delincuentes expertos en explosivos provenientes del extranjero, además de la incautación de uniformes de corte militar que sugerían una preparación meticulosa para los atentados. Tras las detenciones, los siete sospechosos fueron trasladados a dependencias policiales en Santa Cruz para profundizar en la investigación, bajo la supervisión del ministro de Gobierno de Bolivia, Marco Antonio Oviedo.
Contexto de la red criminal de Marset
Sebastián Marset, un conocido narcotraficante uruguayo, fue arrestado el 13 de marzo en Bolivia y rápidamente extraditado a Estados Unidos, lo que desató la reacción de su equipo de seguridad conformado mayoritariamente por colombianos y ecuatorianos. Las evidencias recolectadas por la policía boliviana no solo detallan la coordinación de ataques terroristas, sino también la estructura jerárquica del grupo, con el exmilitar colombiano al frente, lo que resalta la sofisticación de estas redes transnacionales dedicadas al narcotráfico y la violencia asociada.
Esta captura representa un golpe significativo contra las operaciones de represalia de carteles internacionales en territorio boliviano, subrayando los riesgos que persisten tras la caída de líderes como Marset y la necesidad de cooperación regional para desmantelar estas amenazas.












