La Contraloría General de la República ha advertido sobre un riesgo inminente de incremento en las tarifas de luz y gas en Colombia, derivado de la fragilidad del sistema energético y la amenaza de desabastecimiento, según su informe sectorial titulado «Abastecimiento con Calidad y Almacenamiento Energético en Colombia 2020-2030». Este análisis, que cubre el período de 2020 a 2030 con datos actualizados al 2024, identifica debilidades críticas en el almacenamiento, los hidrocarburos y la generación eléctrica, atribuidas a la falta de nuevos proyectos, deudas acumuladas con prestadores de servicios, retrasos regulatorios y limitaciones institucionales.
Entre las cifras más alarmantes destacan la autosuficiencia en gas por solo 5,9 años y en petróleo por 7,2 años, con el 67% del gas comercializado en 2024 dependiendo de fuentes externas, mientras que cerca del 40% de la gasolina se importa. Además, más de 1,3 millones de viviendas carecen de acceso eléctrico, lo que requeriría una inversión superior a los 32 billones de pesos para cerrar esa brecha. La disminución de reservas energéticas, la lenta incorporación de nuevas reservas y una creciente dependencia externa, evidenciada por las importaciones de gas natural licuado en 2024, agravan el panorama.
Riesgos inminentes y recomendaciones urgentes
El informe señala retrasos en las plantas de regasificación en el Pacífico, la ausencia de redundancia en el transporte de gas y posibles fallas en el suministro desde 2026 en regiones del interior del país. Estos problemas impactarían directamente en los hogares con mayores costos, en la producción industrial, la inflación y la competitividad empresarial. Para mitigarlos, la Contraloría recomienda reactivar la exploración y producción de hidrocarburos, fortalecer la infraestructura de importación y regasificación, ampliar el almacenamiento y mejorar la coordinación institucional.
«riesgos de racionamiento energético, aumento de precios e inequidad»
Informe de la Contraloría General de la República
Esta advertencia llega en un momento crítico para el sector energético colombiano, donde la combinación de factores estructurales podría derivar en escenarios de racionamiento y desequilibrios económicos si no se actúa con prontitud, subrayando la necesidad de políticas decididas para garantizar la estabilidad y equidad en el abastecimiento nacional.












