Mauricio Peñaranda, soldado y uno de los pocos sobrevivientes del trágico accidente aéreo de un avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana ocurrido el 23 de marzo en Puerto Leguízamo, Putumayo, relató con detalle los instantes fatales que cobraron la vida de 68 militares y policías. Según su testimonio, la aeronave con 128 ocupantes y una carga de municiones traqueó poco después del despegue, se precipitó a un kilómetro de la pista y se partió al impacto contra el suelo, desmintiendo así las versiones iniciales que hablaban de una posible apertura de compuerta para un salto. Peñaranda, quien resultó herido leve con quemaduras solo en la cara, enfatizó que no presentaba golpes graves y que no entiende cómo logró salir con vida del amasijo de metal.
El siniestro, que dejó además 59 heridos, se vio agravado por la detonación de las municiones transportadas tras el impacto, en un avión construido en 1983 y donado por Estados Unidos en 2020. Sobrevivientes como Peñaranda se aferraron a las varillas internas durante la caída, lo que permitió que algunos salieran despedidos en diferentes direcciones al chocar la nave. Habitantes locales acudieron rápidamente al lugar en motocicletas para evacuar a los heridos, en una zona de acceso difícil que requirió hasta cinco horas en lancha desde Puerto Asís. El gobernador de Putumayo, Jhon Molina, ha destacado las limitaciones del aeropuerto de Puerto Leguízamo como factor relevante en el contexto del accidente, mientras un militar permanece desaparecido y los cuerpos de las víctimas han sido trasladados a Bogotá.
El relato impactante del sobreviviente
En su declaración, Peñaranda describió el pánico a bordo: el avión empezó a traquear debido a la carga pesada, los pilotos no emitieron ninguna advertencia y la estructura se partió por completo al tocar tierra. “Nos agarramos a las varillas que estaban ahí adentro y cuando cayó, unos cayeron por allá, otros por allá y así. Así fue que pasó”, narró el soldado, quien pese a su estado escuchaba los gritos de auxilio de sus compañeros. “Me pedían ayuda, pero yo también estaba mal”, agregó, negando rotundamente cualquier apertura de puerta: “No, se partió todo el avión, los pilotos no avisaron nada”.
“Sentía que eso venía pesado porque eso empezó a traquear”
Mauricio Peñaranda, soldado sobreviviente
El testimonio de Peñaranda ha avivado el debate sobre las causas del desastre, centrado en el peso excesivo de la carga —incluyendo municiones— y el estado de la aeronave, apodada “chatarra” por el presidente Gustavo Petro, quien ha culpado al gobierno anterior de Iván Duque. Este último, por su parte, ha exigido investigar el peso de la carga y las condiciones de la pista. El Ministerio de Defensa descartó cualquier ataque guerrillero y confirmó que una camioneta planeada para el vuelo fue retirada antes del despegue, lo que añade interrogantes a la investigación en curso.
“No sé ni cómo salí de ahí”
Mauricio Peñaranda, soldado sobreviviente
Este accidente aéreo, uno de los más letales en la historia reciente de las Fuerzas Armadas colombianas, subraya las vulnerabilidades en el transporte militar en regiones remotas como Putumayo, donde las limitaciones logísticas complican tanto las operaciones como las labores de rescate. Las autoridades continúan recopilando evidencias para esclarecer las responsabilidades, mientras las familias de las víctimas esperan respuestas definitivas.












