La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) ha obtenido audios de conversaciones de Andrés Felipe Marín, conocido como Pipe Tuluá y jefe de la banda criminal La Inmaculada, que revelan sus vínculos con narcotraficantes mexicanos en el marco de una investigación sobre el posible financiamiento de la campaña presidencial de Gustavo Petro para el período 2022-2026. Estas interceptaciones legales, realizadas desde junio de 2024, muestran la coordinación de envíos de cocaína hacia territorio estadounidense en alianza con carteles como La Línea, Sinaloa y la Oficina de Envigado. Marín, quien operaba desde la cárcel La Picota en Bogotá, se encuentra actualmente en el Centro de Detención del condado de Collin en Texas, tras ser acusado formalmente de tráfico transnacional de drogas en un indictment fechado el 11 de septiembre de 2024.
Las pruebas incluyen la compra de un kilogramo de cocaína por un agente encubierto de la DEA el 15 de junio de 2024 en Denver, Colorado, como prueba de confianza, además de al menos 10 kilogramos disponibles en esa zona en julio y la coordinación de más de 100 kilogramos destinados a Dallas, Texas. Un testimonio de un exmiembro de La Inmaculada y operaciones que datan de aproximadamente 2024 confirman que Marín dirigía estas actividades desde prisión, con socios identificados en Juárez como miembros del cartel La Línea en julio y un narcotraficante de Sinaloa que contactó al agente encubierto en agosto por instrucciones directas del capo colombiano. Otra transacción clave involucró a un agente encubierto de la policía colombiana en junio de 2024.
Revelaciones desde la prisión y posibles ramificaciones políticas
La banda La Inmaculada, activa desde alrededor de 2024, mantiene nexos directos con estos carteles para el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos, con operaciones en Juárez y Sinaloa en México, así como en Denver y Dallas. El agente especial de la DEA, Wenceslao A. Sosa, detalla en su declaración jurada cómo Marín ordenaba contactos para distribuir grandes cantidades de droga. Tras su extradición, Pipe Tuluá contactó a fiscales federales en Nueva York, negó los vínculos con carteles y se declaró no culpable; su defensa está a cargo de Alexei Schacht. Surge la sospecha de una posible colaboración judicial que involucraría declaraciones contra la campaña de Petro, mediadas por su hermano Juan Fernando Petro, a cambio de una reducción de condena.
“Marín Silva ordenó a los miembros de la organización criminal transnacional con sede en Juárez, México, que se pusieran en contacto con el agente encubierto para coordinar la distribución de más de 100 kilogramos de cocaína en la zona de Dallas, Texas. Tras una coordinación adicional, el agente encubierto compró un kilogramo de cocaína el 15 de junio de 2024, como prueba para establecer la confianza entre el mensajero con sede en Dallas”
Declaración jurada de Wenceslao A. Sosa, agente especial de la DEA, en el indictment
Este caso expone la compleja red de narcotráfico transnacional y sus potenciales conexiones con la política colombiana, mientras las autoridades estadounidenses avanzan en la desarticulación de estas rutas que involucran a actores clave como Pipe Tuluá y sus aliados en México y Colombia.












