El Gobierno de Colombia, a través de la autorización de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), incrementó el precio de la gasolina en 375 pesos por galón a partir del 1 de abril de 2026, en un esfuerzo por reducir la brecha con los precios internacionales que se ha ampliado debido al alza del petróleo y la volatilidad cambiaria. Sin embargo, este ajuste no se aplicó en la misma proporción al diésel, lo que genera preocupación entre expertos como los de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) y Julio César Vera, presidente de la Fundación Xua Energy, quienes lo consideran insuficiente frente a una diferencia de cerca de 2.000 pesos por galón en gasolina y hasta 9.000 pesos en diésel.
El anuncio llega en un contexto donde el Gobierno ha saneado una deuda heredada de 70 billones de pesos en el Fondo Especial de Precios y Cupos (Fepc), logrando un superávit a inicios de 2026, pero ahora enfrenta proyecciones de un déficit adicional de 10,7 billones de pesos al cierre del año según Anif. Los subsidios para gasolina en 2026 superan los 360.000 millones de pesos, mientras que para diésel ascienden a más de 1,4 billones, lo que presiona las finanzas públicas y absorbe recursos que podrían provenir del ajuste en gasolina.
Expertos alertan sobre presión fiscal y proponen mayores incrementos
Julio César Vera, de la Fundación Xua Energy, propone un aumento de entre 800 y 1.000 pesos por galón en gasolina para equilibrar las cuentas, mientras que David Jiménez, vocero de Somos Uno, destaca que el 70% de la dependencia del precio de la gasolina recae en el ingreso del productor. Anif advierte que este desbalance podría revertir el equilibrio alcanzado en el Fepc a inicios de año, en un panorama donde la tasa de crédito en dólares es del 5,9% y en pesos del 13,5%, comparado con créditos previos del FMI superiores a 5.000 millones de dólares.
«Entonces les aviso al país que comenzaremos a bajar el precio de la gasolina»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Esta medida contrasta con el anuncio del presidente Gustavo Petro el 15 de enero de 2026 sobre una reducción progresiva de precios, lo que genera debate sobre la sostenibilidad fiscal en un país donde los subsidios al diésel no ajustados agravan la situación, obligando a un manejo cuidadoso para evitar presiones mayores en el presupuesto nacional.












