El Gobierno nacional suspendió el diálogo con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (Cneb) tras una serie de hechos violentos registrados en Ipiales, Nariño, mientras el proceso de negociación con alias Calarcá enfrenta una alta complejidad debido a la confrontación territorial con Iván Mordisco. Otty Patiño, alto comisionado para la Paz, y Armando Novoa, jefe de la delegación negociadora, anunciaron el inicio de una fase de verificación urgente para esclarecer los eventos, en el marco de la política de «paz total» impulsada por el presidente Gustavo Petro.
Los ataques recientes, atribuidos a estructuras vinculadas a la Cneb, incluyeron el uso de drones con explosivos y dejaron un saldo trágico de tres militares muertos y cuatro menores heridos. Estos incidentes ocurrieron en medio de la fragmentación de las estructuras armadas disidentes, lo que complica los avances en las conversaciones. Las reuniones de la delegación ya se iniciaron en Ipiales para evaluar los hechos, con énfasis en la influencia de alias Calarcá en regiones como Caquetá, Guaviare, Meta y la zona amazónica, donde las disputas territoriales y la ambigüedad en el compromiso con la paz generan incertidumbre.
Complejidades en el proceso de paz
La pausa en la mesa con la Cneb no implica un cierre definitivo, sino una interrupción temporal hasta esclarecer la intención y los hechos detrás de la violencia. Patiño destacó que el proceso con Calarcá está particularmente atravesado por su rivalidad con Mordisco, lo que nubla el panorama de la paz en la región amazónica. La evaluación final dependerá del control real que ejerzan estas estructuras sobre sus brazos armados y de su genuina voluntad de avanzar hacia la paz.
«Hasta que no haya una relativa claridad tanto de la intención como de los hechos mismos, esa mesa está interrumpida».
Otty Patiño, alto comisionado para la Paz
«Él está atravesado por la confrontación que tiene con Iván Mordisco en la disputa territorial».
Otty Patiño, alto comisionado para la Paz
El alto comisionado expresó esperanza en que estas interrupciones sean superables, aunque admitió que hay «cosas muy extrañas en todo esto». Subrayó que no se trata de procesos para acuerdos finales inmediatos, sino de avances progresivos que desarrollen la paz de manera sostenida en estas zonas conflictivas.
«Esa parte oscura es la que nubla un poco el panorama de desarrollo de la paz en toda esta región amazónica».
Otty Patiño, alto comisionado para la Paz
Este nuevo capítulo en las negociaciones con disidencias pone a prueba la estrategia de paz total, en un contexto donde la fragmentación armada exige mayor precisión en la verificación y el compromiso de todas las partes involucradas.












