Luis Alejandro Cuadras, cabecilla del Bloque Caribe de las extintas FARC-EP y compareciente ante la Justicia Especial para la Paz, reconoció su responsabilidad en el secuestro y muerte de Consuelo Araujo Noguera, conocida como “La Cacica” y exministra de Cultura, durante una audiencia realizada el 24 de abril. El crimen, calificado como lesa humanidad, ocurrió en septiembre de 2001 en el corregimiento de Patillal, en la vía hacia Valledupar, Cesar, y fue ordenado directamente por Iván Márquez, actual comandante de las disidencias de la Segunda Marquetalia, con el propósito de utilizarla en un canje de prisioneros de guerra por guerrilleros presos.
El secuestro fue ejecutado por una unidad de doce hombres que operaban en la zona y que tenían conocimiento previo de un evento al que asistían altas personalidades, lo que facilitó la captura de Araujo Noguera. Cuadras asumió la responsabilidad plena de este acto, destacando su impacto devastador no solo en la familia de la víctima, sino en su fanaticada, la cultura vallenata y la educación cultural del departamento del Cesar.
Reconocimiento público del compareciente
En su intervención, Cuadras expresó con crudeza el peso de su admisión, subrayando que este hecho deja una mancha imborrable en su historia. Señaló que no hay forma de justificar o explicar el delito, reconociendo su magnitud como un crimen de lesa humanidad contra una figura admirada y querida por el pueblo vallenato.
«Hago el reconocimiento del secuestro de la exministra Consuelo Araujo Noguera, como un hecho que realmente nos ha dejado a nosotros una mancha imborrable… Esto fue realizado en el corregimiento de Patillal, hacia la vía Valledupar. El secuestro lo registró una unidad de doce hombres que estaban en este lugar. Tenían el conocimiento de que había un evento con altas personalidades.»
Luis Alejandro Cuadras, compareciente
«Él me manifiesta o me orienta, me dice que Consuelo va para el canje de prisioneros de guerra con guerrilleros presos. Reconozco que esto no tengo cómo explicarlo o justificarlo, no tengo cómo decir que cometimos una falla, fue un delito de lesa humanidad contra una persona muy querida por el pueblo vallenato, era una leyenda que todo mundo admiraba y reconocía.»
Luis Alejandro Cuadras, compareciente
«No se puede justificar la magnitud del sufrimiento que tuvo que pasar Consuelo y todas las personas cerca de ella que fueron secuestradas. Las afectaciones fueron múltiples y no solo se afectó a su familia. A su fanaticada y a la cultura vallenata, que tiene que ver con la educación cultural en el departamento. Son cosas que ocurrieron e hicieron nuestros hombres y, por lo tanto, hay que responder.»
Luis Alejandro Cuadras, compareciente
Legado de “La Cacica” y contexto del conflicto
Consuelo Araujo Noguera, nacida en Valledupar en 1940, fue una pionera en el folclor vallenato, ganándose el apodo de “La Cacica” por su liderazgo en un ámbito dominado por hombres. Junto a Rafael Escalona y Alfonso López Michelsen, fundó el Festival de la Leyenda Vallenata, principal escenario para la preservación y difusión de la música vallenata, del que también fue representante a la Cámara y ministra de Cultura. Su secuestro y muerte generaron un profundo rechazo social y evidenciaron la vulnerabilidad de los líderes culturales en medio del conflicto armado colombiano.
Esta audiencia representa la segunda instancia en el proceso en el que cabecillas del Bloque Caribe reconocen secuestros y crímenes de lesa humanidad, abriendo la puerta a posibles reparaciones para las víctimas y un paso hacia la verdad en uno de los episodios más dolorosos de la violencia en el Caribe colombiano.












