Vidas paralelas, un solo destino: La misión de Sofía y Juanita frente a la albiceleste

Estos son los números que lucirá en el dorso Sofía Prieto y Juanita Parga
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Este domingo, cuando ruede el balón jugarán su primer partido oficial. Estarán corriendo detrás de un sueño que el país guardó en un cajón en 2008, esperando que nacieran las guerreras indicadas para salir a buscarlo.

Hoy a las 3:00 p.m. a través del Gol Caracol y la plataforma DITU los colombianos podrán ver el debut en el estadio Defensores del Chaco de Asunción, de la selección Colombia femenina Sub 17 en la Copa Conmebol de la categoría.

Por SAMUEL SALAZAR NIETO

Sofía Prieto Restrepo
Foto: @Sof____1
Juanita Parga Valencia
Foto: @juanispargav

El fútbol, a veces, no es solo un deporte; es un hilo invisible que une vidas destinadas a encontrarse. El 22 de octubre de 2009, en Cuenca, Ecuador, nacía Juanita Parga Valencia. Tres días después, a cientos de kilómetros, en las montañas de Manizales, llegaba al mundo Sofía Prieto Restrepo. Lo que parecía un abismo geográfico era, en realidad, el inicio de una cuenta regresiva.

El destino no tardó en impacientarse. Antes de que Juanita soplara su primera vela, sus padres la trajeron de vuelta a Manizales. Allí, en los barrios Chipre y El Paraíso, mientras otras niñas jugaban a lo convencional, ellas ya desafiaban la lógica de la época en canchas de tierra y cemento. Jugaban con niños, contra el prejuicio y a favor de un sueño que aún no sabían nombrar.

Su primer encuentro oficial fue bajo el escudo del Once Caldas. Eran las únicas, las diferentes en el área de formadores de ese equipo profesional. Pero fue en el Club Wikam y en la escuela de arqueros Jonny Zuluaga donde la pasión encontró orden. Sofía decidió ser el muro; Juanita, el motor en el medio campo.

El salto al Valle: el sacrificio del talento

El torneo Polifutbol de 2011 en Medellín fue el punto de no retorno. Representaban a Caldas con Wikam FC y los cazatalentos de la Escuela Carlos Sarmiento Lora vieron en ellas lo que el país está descubriendo hoy. Hubo que dejar Manizales, empacar maletas con apenas 12 años y mudarse a la capital del Valle del Cauca.

Fue allí donde pasaron de ser promesas locales a realidades regionales, vistiendo los colores de la Selección Valle. Juntas escalaron la Sub-13, la Sub-15 y, finalmente, el llamado que toda niña colombiana espera: el escudo de la Selección Colombia en el pecho.

Rivales de patio, hermanas de sueño

Hoy, el presente las tiene en orillas opuestas del Pascual Guerrero, pero unidas por el mismo cielo caleño. Sofía defiende el arco del Deportivo Cali, esperando su debut oficial en el profesionalismo y tras su paso por el Sudamericano Sub-20 en Paraguay. Juanita, por su parte, ya se estrenó en la Liga Betplay con el América de Cali, sumando hace un mes sus primeros minutos en el torneo.

Este domingo, sin embargo, los colores de club se borran. No hay verde ni rojo, solo el amarillo intenso de la Selección Colombia Sub-17.

Fotos: FCF

Este debut no ocurre en cualquier escenario. Sofía y Juanita saltan a la cancha en medio de una frenética trilogía futbolística contra Argentina. En apenas ocho días, Colombia se ha medido tres veces ante la albiceleste: El pasado 18 de abril, la Selección Mayor Femenina selló un aguerrido 0-0 en Lanús. Apenas un día después, el 19 de abril, los jóvenes de la Sub-17 masculina dieron un golpe de autoridad goleando a Argentina en la final de su categoría.

Casi 17 años después de nacer con solo 72 horas de diferencia, estas dos «Poderosas» se preparan para su primer partido oficial con la Selección. Ya no son las niñas de Chipre o El Paraíso; son las representantes de una generación que no pide permiso para brillar.

El destino hizo su parte al juntarlas en Manizales. Ahora, la responsabilidad de inclinar la balanza recae en los pies de Juanita y en los guantes de Sofía. Es el tercer asalto, el definitivo para ir cerrando brechas en el Cono Sur en este 2026.

El Sueño de los 18 Años

Pero hay una motivación más profunda que roza lo simbólico. Colombia sabe lo que es besar la gloria en esta categoría, pero el recuerdo empieza a ponerse color sepia. Fue en 2008 cuando la tricolor alzó su único título Sudamericano Sub-17 femenino.

Aquí es donde la historia se vuelve fascinante: han pasado 18 años desde aquel grito de campeonas; es decir, cuando Colombia levantó la copa, ni Sofía ni Juanita habían nacido. Ellas no tienen memoria de ese triunfo porque aún les faltaba un año para llegar a este mundo.

Esta es la décima edición del torneo y la sequía pesa en las estadísticas, pero para estas dos figuras juveniles, el pasado no es un recuerdo, sino una herencia. Saltan a la cancha a buscar un trofeo que pertenece a una época que no vivieron, pero que están listas para reclamar como propia. Mientras Brasil ostenta 5 coronas y Venezuela 2 y Paraguay 1, Colombia busca, en los pies de quienes nacieron después de la gloria, el camino de regreso al trono.

sos/

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