La propuesta de reubicar los hipopótamos colombianos heredados del narcotraficante Pablo Escobar hacia el centro Vantara en el estado de Gujarat, India, ha intensificado el escrutinio público y judicial sobre las operaciones de este ambicioso proyecto impulsado por Anant Ambani, hijo del magnate Mukesh Ambani, con el respaldo implícito del primer ministro Narendra Modi. Inaugurado en 2025, Vantara enfrenta ahora una orden de investigación emitida por la Corte Suprema india en agosto de ese mismo año, derivada de denuncias por violaciones a las leyes de protección de fauna silvestre, irregularidades financieras y prácticas perjudiciales para los animales.
El traslado de estos hipopótamos y otras especies exóticas forma parte de una operación internacional de conservación sin precedentes, destinada a ofrecer refugio y rehabilitación en un complejo que se autodenomina el mayor centro de rescate y cuidado de fauna silvestre del mundo, extendido sobre 1.400 hectáreas y hogar actual de más de 2.000 animales pertenecientes a 43 especies. Sin embargo, la iniciativa ha destapado acusaciones graves de adquisición ilegal de ejemplares, maltrato animal y opacidad en los procesos de importación desde diversas partes del globo, donde Vantara recibe animales para su tratamiento médico y posible reinserción en la naturaleza.
Instalaciones de vanguardia bajo sospecha
Entre sus instalaciones destacan modernas áreas dedicadas a la rehabilitación, el tratamiento de enfermedades y la preparación para la vida silvestre, pero las recientes denuncias han puesto en duda la legitimidad de estas operaciones. La propuesta de recibir a los hipopótamos colombianos, que han sido un problema ecológico en el país sudamericano desde la muerte de Escobar, ha servido como catalizador para que activistas y autoridades cuestionen no solo el manejo ético, sino también la transparencia financiera detrás de un proyecto que involucra a una de las familias más poderosas de India.
Esta controversia subraya los desafíos de las grandes iniciativas de conservación transfronterizas, donde la buena intención de proteger especies en peligro choca con preocupaciones sobre el cumplimiento normativo y el bienestar real de los animales involucrados.












