La Dirección Territorial de Salud de Caldas (DTSC) reiteró la necesidad de reforzar la prevención frente al consumo de alcohol entre adolescentes y jóvenes del departamento, promoviendo una visión que considere los factores culturales y familiares que influyen en esta conducta.
Según Luis Alfonso Quintero, psicólogo de la DTSC, uno de los factores de riesgo principales está vinculado al inicio temprano del consumo de bebidas alcohólicas, frecuentemente promovido desde el entorno familiar.
En adolescentes y jóvenes tenemos un gran problema, sobre todo a nivel cultural, porque -históricamente- el consumo de alcohol se ha iniciado a edades muy tempranas, incluso con la creencia de que puede tener usos medicinales
Quintero señaló que estas prácticas facilitan que los menores tengan un primer acercamiento al alcohol, lo que incrementa la probabilidad de un consumo sostenido durante la adolescencia y la juventud. A ello se suma la facilidad de acceso a estas bebidas, pese a las restricciones legales vigentes para su venta a menores de edad.
“Estamos viendo que el acceso al alcohol es muy fácil para los adolescentes, lo que evidencia debilidades en el control y cumplimiento de la norma”
Además, el profesional añadió que, si bien el alcohol es una sustancia lícita, implica riesgos significativos para la salud.
Diversos estudios han señalado que iniciar el consumo de alcohol en edades tempranas puede afectar el desarrollo cerebral, afectando procesos como la memoria, la atención, la concentración y la regulación de impulsos. También se ha identificado una relación con el incremento de accidentes de tránsito y otras situaciones de riesgo.
En el ámbito de la salud mental, el consumo de alcohol se asocia con la aparición o el empeoramiento de síntomas de depresión y ansiedad, y existe una relación directa entre el consumo de alcohol y la ideación suicida, lo que convierte esta problemática en una prioridad de salud pública.
Como medida de prevención, la DTSC llama a padres, madres y cuidadores a estar atentos a señales que podrían indicar un consumo problemático de alcohol en adolescentes y jóvenes, entre las que se incluyen cambios repentinos en el comportamiento, bajo rendimiento académico, alteraciones en el estado de ánimo como irritabilidad, tristeza o aislamiento, pérdida de interés en actividades habituales, mentiras frecuentes, problemas de disciplina, olores a alcohol o conductas de riesgo. Reconocer estas señales a tiempo facilita el acompañamiento adecuado y la búsqueda de orientación profesional.
La entidad invita a las familias, instituciones educativas y a la comunidad en general a fortalecer la prevención, promover entornos protectores y ejercer un mayor control sobre el acceso de menores a bebidas alcohólicas. También exhorta a la ciudadanía a informarse y a acompañar de forma activa a niñas, niños y adolescentes, promoviendo estilos de vida saludables que contribuyan a su bienestar físico y mental.
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