Un niño indígena de la comunidad U’wa, de apenas un año y cuatro meses, falleció en Saravena, Arauca, después de ser trasladado de urgencia desde El Cerrito, en Santander, pasando por Cubará, en Boyacá, en busca de atención médica por tosferina, agravada por desnutrición y complicaciones respiratorias. El menor, inicialmente atendido en un centro de Nueva EPS en El Cerrito, requirió este periplo debido a la suspensión de servicios de la IPS Territorial de Salud Indígena (ITSI) Agua Blanca y Nueva EPS en esa zona, sin consulta previa a la comunidad.
El traslado, coordinado por agentes comunitarios desde el resguardo indígena hasta puntos vehiculares en zonas de difícil acceso y con obstáculos logísticos y administrativos, formó parte de una movilización mayor que afectó a 750 usuarios de ITSI Agua Blanca en febrero, reubicados hacia una entidad en Cubará sin el consentimiento de la comunidad U’wa. Ernestina Mina, representante legal de ITSI Agua Blanca, y Fredy Reyes, líder U’wa, han denunciado esta situación que expone las deficiencias del sistema de salud rural tras la reorganización de Nueva EPS, con varios menores afectados por brotes de tosferina que han generado movilizaciones incluso en Bucaramanga.
Clamor por el restablecimiento de servicios y pedido de investigaciones
La comunidad indígena clama por el restablecimiento inmediato de los servicios médicos en El Cerrito para evitar más riesgos vitales, mientras que Edwin Prada, secretario de Salud de Santander, solicitó esclarecimientos a Nueva EPS y pidió una revisión exhaustiva de los hechos que han derivado en esta recesión de la atención. Este caso pone en evidencia las vulnerabilidades logísticas en territorios remotos y la falta de consulta previa en decisiones que impactan directamente a pueblos indígenas.
“Hoy la comunidad debe trasladarse hasta Boyacá para poder recibir atención. Esto retrasa los procesos y pone en riesgo la vida de nuestros niños”
Fredy Reyes, líder U’wa
La muerte del pequeño resalta la urgencia de soluciones estructurales en el sistema de salud para comunidades como la U’wa, donde la distancia y la burocracia se convierten en barreras letales, exigiendo una respuesta coordinada entre entidades territoriales y prestadoras de servicios para prevenir tragedias similares.










