El gobierno de Venezuela ha comunicado formalmente a las autoridades colombianas su disposición para recibir y albergar al menos ocho hipopótamos descendientes de los introducidos por Pablo Escobar en la década de 1980 en su hacienda de Colombia, específicamente desde la región del Magdalena Medio. Esta propuesta, respaldada por el Ostok Sanctuary y la Misión Nevado, busca trasladar a estos animales a centros de conservación bajo manejo humano para evitar su eutanasia, una medida que el gobierno colombiano ha autorizado para al menos 80 ejemplares ante una población que supera los 200 individuos.
El interés venezolano, vigente desde 2023 y ahora reiterado de manera oficial, surge en un contexto de crisis económica y social en ese país, pero se presenta como una alternativa viable para resguardar a los hipopótamos, que generan impactos significativos en el ecosistema colombiano, afectando especies nativas y comunidades rurales. Ernesto Zazueta, presidente del Ostok Sanctuary y de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (Azcarm), lidera las negociaciones para estos traslados internacionales, destacando que la oferta venezolana se ha ampliado con el apoyo de organismos enfocados en el bienestar animal.
Ofertas internacionales y obstáculos pendientes
Además de Venezuela, siete países han mostrado interés en recibir a estos hipopótamos: India con una propuesta para hasta 60 ejemplares, México para 10, Perú, Ecuador, Filipinas —que inicialmente ofreció espacio para 15 pero lo redujo a cinco—, Sudáfrica y República Dominicana, sumándose también Brasil. Sin embargo, ninguna de estas iniciativas se ha concretado debido a obstáculos logísticos, legales y diplomáticos, como protocolos de salud, cuarentenas obligatorias, la necesidad de infraestructura para animales de hasta cuatro toneladas y permisos de exportación e importación.
“La disposición no solo se mantiene, sino que se ha ampliado con el respaldo de organismos enfocados en bienestar animal, como Misión Nevado, que han reiterado su interés en albergar más individuos en espacios controlados”
Ernesto Zazueta, presidente de Ostok Sanctuary
Zazueta también reveló tensiones previas en las negociaciones, al afirmar que “hubo un contubernio entre ambos gobiernos, entre los ministerios de Ambiente y el asunto se tornó feo”, lo que complica aún más el panorama. Mientras tanto, la población de hipopótamos sigue creciendo sin control, exigiendo soluciones urgentes que equilibren la conservación con la protección del ecosistema colombiano.











