El expresidente Álvaro Uribe Vélez revivió en una entrevista de tres horas con el streamer Westcol, transmitida en vivo el domingo 10 de mayo desde la Hacienda El Ubérrimo en Montería por la plataforma Kick, el controvertido Operativo Fénix que en 2008 acabó con la vida de Raúl Reyes, cuyo nombre real era Luis Édgar Devia Silva y había nacido el 30 de septiembre de 1948. Uribe relató cómo, tras 27 intentos fallidos de negociación para liberar a secuestrados como Ingrid Betancourt, se vio obligado a ordenar un ataque militar en la selva ecuatoriana el 1 de marzo de aquel año, afirmando que «hubo que meterle un bombazo a Raúl Reyes».
Raúl Reyes, segundo al mando y portavoz internacional de las FARC-EP, fue abatido en ese operativo que generó una crisis diplomática con Ecuador, pero que según Uribe marcó un punto de inflexión en la política de seguridad democrática de su gobierno, permitiendo avances en el rescate de rehenes apenas dos meses después. La conversación giró en torno a los desafíos de entonces y las críticas que enfrentó su administración, donde el expresidente defendió su enfoque firme contra el terrorismo.
Defensa de la política de seguridad y rechazo a acusaciones
Durante la charla, Uribe rechazó categóricamente las confusiones entre su política severa de seguridad y el paramilitarismo, señalando que «aquí confundieron una política severa de seguridad con el paramilitarismo. Entonces uno dice: ‘Este país necesita seguridad. Ah, paraco’». Insistió en que «nosotros nunca incentivamos delitos, ni se premió a alguien por delitos en las fuerzas armadas», al tiempo que aclaró el proceso judicial en curso contra su hermano Santiago Uribe Vélez, quien no se encuentra preso. Además, criticó la actual reducción en el tamaño y capacidad del Ejército y la Policía, así como el uso de drones por parte de delincuentes, y desmintió cualquier vinculación oficial con los falsos positivos.
«Hubo que meterle un bombazo a Raúl Reyes en la selva ecuatoriana»
Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia
Esta entrevista resalta el legado controvertido del uribismo en la lucha contra las FARC, un capítulo que sigue dividiendo opiniones en Colombia, especialmente en un contexto donde los esfuerzos por la paz y la seguridad continúan siendo tema de debate nacional.











