Las autoridades de San Gil, en Santander, confirmaron este fin de semana la detección de 29 casos de tuberculosis en la cárcel municipal, lo que ha llevado a la activación inmediata de protocolos de aislamiento y tratamiento para prevenir nuevos contagios. Víctor Chaparro, subsecretario de Salud municipal, detalló que diez de estos casos corresponden a la segunda fase de tratamiento detectados en 2025, doce se identificaron en etapa inicial durante 2026 y siete provienen de internos trasladados recientemente desde estaciones de Policía en Bucaramanga. Además, un dragoneante resultó afectado y recibe tratamiento desde 2025, sin ingresar a los patios por medidas preventivas.
El hacinamiento en la cárcel y los traslados sin controles médicos adecuados son señalados como las principales causas de esta situación, en un contexto de vigilancia epidemiológica que se inició en 2025 y no representa un brote súbito. La coordinación entre las secretarías de Salud municipal y departamental, junto con el Inpec, ha permitido implementar aislamiento de 15 a 20 días para los casos positivos, vigilancia activa y rutas sanitarias desde el ingreso de los internos, evitando su convivencia con el resto de la población hasta que dejen de ser contagiosos.
Preocupaciones por el hacinamiento y alertas de defensores
Fernando Mantilla Medina, defensor de derechos carcelarios, enfatizó que el hacinamiento es la causa principal de la propagación de enfermedades en los establecimientos de reclusión, y cuestionó la efectividad de las medidas en San Gil, donde se limita el acceso a patios pero no se logra un verdadero aislamiento. Esta situación genera alarma en redes sociales por el riesgo al personal y los internos, recordando un brote previo en la cárcel Modelo de Bucaramanga en 2025, que afectó a más de cien personas tras el traslado de 250 internos en 2024. Defensores también alertan sobre el uso de estaciones policiales como depósitos de personas sin controles médicos.
“Estos internos no entran a convivir con el resto de la población hasta que dejan de ser contagiosos. Desde el momento en que ingresan se activa la ruta sanitaria correspondiente”
Víctor Chaparro, subsecretario de Salud municipal
“Existe articulación permanente para realizar búsquedas activas y controlar posibles nuevos contagios”
Víctor Chaparro, subsecretario de Salud municipal
“El hacinamiento es la principal causa de la propagación de enfermedades dentro de los establecimientos de reclusión”
Fernando Mantilla Medina, defensor de derechos carcelarios
“Se dice que en San Gil lo están haciendo y eso es totalmente falso. Lo que se hace es dejarlos en las celdas para que no salgan a los patios, pero eso no es un verdadero aislamiento”
Fernando Mantilla Medina, defensor de derechos carcelarios
La tuberculosis, causada por una bacteria transmitida por el aire en espacios cerrados con alta densidad de personas, exige atención temprana ante síntomas como tos persistente, fiebre, pérdida de peso y sudoración nocturna. Las autoridades llaman a la población carcelaria y al personal a reportar estos signos para fortalecer la detección y control, en un esfuerzo continuo por mitigar los riesgos en entornos de reclusión sobrecargados.












