El expresidente Álvaro Uribe Vélez denunció que un grupo de manifestantes, liderado por el representante electo Hernán Muriel y coordinado por el senador Iván Cepeda, realizó una protesta en la entrada de su residencia familiar en Llanogrande, municipio de Rionegro, Antioquia, que incluyó la pintada de un grafiti alusivo a los falsos positivos y la portación de armas blancas. Según la denuncia del exmandatario, la protesta derivó en una agresión física contra uno de sus acompañantes, quien sufrió una herida superficial con una puñaleta durante un forcejeo. Uribe responsabilizó directamente al presidente Gustavo Petro y al senador Cepeda, candidato presidencial del petrismo, de fomentar la polarización y advirtió que estos hechos buscan incendiar el país.
Los manifestantes llegaron al lugar en tres autobuses y pintaron la frase ‘7.837 almas que no te dejarán dormir’ sobre el puente en construcción adyacente a la entrada de la vivienda, una cifra que hace referencia a las víctimas de ejecuciones extrajudiciales reconocidas por la Jurisdicción Especial para la Paz. Uribe, quien se enteró de la llegada del grupo mientras cumplía agenda en Medellín, se trasladó a su residencia y personalmente removió el grafiti. Durante el diálogo que entabló con algunos de los manifestantes, el expresidente relató que la conversación fue interrumpida por una llamada del senador Iván Cepeda. “Sergio Molina fue a hablar con él, yo dejé de borrar, y en un momento lo interrumpen. Dice: ‘no, vamos a hablar, nos llama Iván’. ¿Quién? Iván Cepeda. Y en ese momento, cuando cuelgan con Iván Cepeda, ya no sigue el diálogo”, afirmó Uribe en su denuncia pública, que alcanzó más de 430.000 reproducciones en la red social X.
La versión del expresidente y el respaldo institucional
En sus declaraciones, Uribe expresó su preocupación por la seguridad de su familia, señalando que su esposa se encontraba sola en la residencia durante la protesta. “Ustedes no vienen aquí a acercarse a mi casa a crearle problemas a mi señora, a mi familia. Me tienen que matar”, manifestó el exmandatario, quien también recordó episodios violentos de su pasado: “Mi padre se hizo matar defendiendo a dos hermanos míos. La familia no me la tocan”. Uribe subrayó que no fue el provocador del incidente y calificó al grupo como una “turba”, insistiendo en que “a esa gente no se le puede tratar con indulgencia. Aquí llegó una turba. Se quedó probada la dirección de Iván Cepeda y de un parlamentario electo, por favor”. Pese a la tensión, Uribe también mencionó que en medio del diálogo hubo un momento en que consideró necesario escuchar a los manifestantes: “Hay unos muchachos que quieren dialogar. Tenemos que buscarlos y escucharlos”.
“Petro y Cepeda quieren es incendiar el país estando ellos en el gobierno o por fuera del gobierno. Y esto necesita una fortaleza cívica para enfrentarlos”
Álvaro Uribe, expresidente de Colombia
El gobernador de Antioquia, Julián Andrés Rendón, respaldó públicamente a Uribe y llamó a responder con “pintura blanca, pinceles, brochas” ante lo que consideró una afrenta a la democracia. Tanto la Gobernación de Antioquia como la Alcaldía de Rionegro notificaron al expresidente que no existía ningún permiso para intervenir el puente, contradiciendo la versión de los manifestantes, quienes aseguraban tener autorización. Por su parte, la concesionaria Devimed, encargada de la obra del puente, propuso destinar un espacio distinto para honrar a todas las víctimas de la violencia sin distinción política.
Tras los hechos, se acordó un debate pendiente entre Uribe y simpatizantes del Pacto Histórico, mientras que sectores oficialistas permanecieron en silencio, salvo algunos mensajes en redes sociales de los protagonistas directos. El incidente ocurre en plena campaña presidencial, con Iván Cepeda como candidato del petrismo, y reactiva el debate en torno a la polarización política y la memoria histórica de los falsos positivos en Colombia.












