El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, lanzó una alarmante advertencia durante su intervención en el Gran Foro sobre condiciones laborales en el sector minero energético: el fenómeno de El Niño ya está golpeando con fuerza a Colombia. Ante este escenario, el funcionario recalcó que la transición energética no es una opción, sino la única vía para proteger al país de la crisis climática y de la creciente volatilidad de los combustibles fósiles. “El fenómeno de El Niño ya está golpeando al país. Aumenta la demanda de energía, presiona los embalses y demuestra que la crisis climática dejó de ser una teoría para convertirse en una realidad que enfrentamos todos los días”, declaró Palma, subrayando la urgencia de actuar.
El ministro contextualizó su llamado en un escenario global complejo, donde las guerras energéticas por el petróleo y el gas ponen en jaque a las economías dependientes de estos recursos. “Hoy el mundo vive guerras energéticas por el petróleo y el gas. Colombia no puede seguir dependiendo de un modelo vulnerable a las crisis internacionales y al cambio climático”, afirmó. Esta postura se enmarca en la decisión del Gobierno de Gustavo Petro de no firmar nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos, una política que ha generado debates pero que el ministro defiende como una planeación responsable. “Nunca hemos dicho que vamos a apagar mañana la industria petrolera. Lo que estamos haciendo es planear responsablemente una transición energética justa que proteja el empleo y garantice el futuro energético del país”, aclaró.
Una hoja de ruta para acelerar las energías limpias
Para materializar este plan, la Unidad de Planeación Minero-Energética (Upme) expidió la Resolución 000358 de 2026, un mecanismo diseñado para agilizar la integración de Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (Fncer). La norma establece un procedimiento especial para asignar capacidad de transporte a proyectos de generación que ya cuenten con compromisos energéticos y licencias ambientales cumplidas, permitiéndoles conectarse más rápidamente al Sistema Interconectado Nacional (SIN). “Colombia no puede seguir atrapada en trámites que frenan los proyectos estratégicos para la transición energética. Esta resolución permite darle prioridad a las iniciativas que ya tienen compromisos con el país y viabilidad ambiental, para que la energía limpia llegue más rápido a los hogares, a la industria y a las regiones”, explicó Palma. La Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) también ha remarcado la urgencia de facilitar la entrada de nuevas capacidades para garantizar el abastecimiento nacional, en un contexto donde la demanda proyectada para 2029 y 2030 exige respuestas inmediatas.
El respaldo del ministro a esta resolución se fundamenta en cifras que demuestran un avance significativo, aunque insuficiente, en la adopción de energías limpias. Según datos oficiales, la capacidad solar instalada en Colombia pasó de apenas 200 megavatios (MW) a cerca de 4 gigavatios (GW) en los últimos años. Paralelamente, el ministro destacó que la economía verde ya genera 197.000 empleos en el país, un sector que considera clave para el futuro laboral. Sin embargo, la realidad también impone desafíos: Colombia volvió a importar gas después de más de 40 años ante la escasez del hidrocarburo, lo que refuerza la necesidad de diversificar la matriz energética.
“La transición energética no es una moda ni un discurso político. Es una respuesta necesaria frente a la crisis climática, la volatilidad de los combustibles fósiles y los cambios que ya están transformando la economía mundial”
Edwin Palma, ministro de Minas y Energía












