El secretario de Gobierno de Bogotá, Gustavo Quintero Ardila, rechazó de manera enfática los actos de vandalismo ocurridos durante las manifestaciones del pasado miércoles 21 de mayo de 2025, que dejaron como saldo la agresión con piedras a un adulto mayor que esperaba el bus en una estación de Transmilenio y múltiples afectaciones a la infraestructura de la ciudad. Los hechos, que se registraron en distintos puntos de la capital, llevaron al Distrito a suspender temporalmente el servicio en varias estaciones del sistema de transporte masivo y generaron una fuerte controversia política a pocos días de las elecciones.
Según el reporte oficial, las manifestaciones se concentraron en la calle 26 con carrera 33, donde una marcha afectó ambos sentidos de la vía, y se extendieron a puntos como la NQS con calle 52, la carrera Séptima con calles 45 y 50, y las estaciones de Transmilenio de Concejo de Bogotá y Centro Memoria, que debieron cerrar sus puertas. La estación Universidad Nacional también fue cerrada de manera preventiva, aunque su reapertura fue autorizada a las 5:37 de la tarde, apenas diez minutos después de que se reportaran las primeras afectaciones a las 5:27 p.m. En medio de la movilización, un grupo de manifestantes lanzó piedras contra las cámaras de seguridad de Transmilenio y agredió físicamente a un adulto mayor que no participaba en la protesta.
«En estos hechos, incluso, fue agredido un adulto mayor que no participaba en la manifestación, mientras se lanzaban piedras contra las cámaras de @TransMilenio»
Gustavo Quintero Ardila, secretario de Gobierno de Bogotá
El secretario Quintero Ardila vinculó estos actos violentos con un intento de provocar una respuesta desmedida de la fuerza pública, y reiteró el compromiso del Distrito de actuar con responsabilidad y bajo el principio de proporcionalidad. «En este contexto electoral, nuestra prioridad es proteger la vida y la integridad de todas y todos, sin distinción», afirmó el funcionario, quien también lamentó que este tipo de hechos «no ayudan a superar la injusta estigmatización que recae sobre la gran mayoría de personas que ejercen su derecho a la movilización de forma pacífica».
Ataques a sedes de campaña
Uno de los episodios más graves de la jornada tuvo lugar en la sede de la campaña de los candidatos Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo, ubicada en la carrera Séptima, en la localidad de Chapinero. Allí, los manifestantes pintaron grafitis en la fachada, robaron elementos de la entrada y pusieron en peligro a las personas que se encontraban en el interior del recinto. La agrupación política emitió un comunicado en el que denunció la falta de garantías para la oposición en el país, señalando que «a pocos días de las elecciones, estos hechos evidencian la falta de garantías para la oposición en Colombia. Es profundamente preocupante que quienes ejercen su actividad política desde la legalidad y la democracia deban enfrentar amenazas, hostigamientos y actos de violencia por parte de sectores radicalizados». La campaña también recordó un incidente previo ocurrido en Antioquia, donde se intimidó a la esposa del expresidente Álvaro Uribe, lo que a su juicio demuestra un patrón de hostigamiento sistemático.
Desde el Distrito, Quintero Ardila informó que los gestores de Diálogo y Convivencia también fueron agredidos cuando intentaban mediar para restablecer el orden de manera pacífica. El secretario concluyó que las autoridades mantendrán el control de la situación con firmeza pero sin caer en provocaciones, y llamó a la ciudadanía a rechazar cualquier forma de violencia en el marco del proceso electoral. Mientras tanto, Transmilenio restableció el servicio en todas las estaciones afectadas y la Alcaldía evalúa los daños materiales para interponer las denuncias correspondientes.











