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Un desquiciado que provoca pánico electoral

Por RAFAEL ZULUAGA VILLEGAS

A pocos días de los comicios para presidente, Álvaro Uribe intensificó su accionar político con más odio, mentiras y miedo, al generar pánico electoral mediante el terrorismo verbal en los medios de comunicación y en las redes sociales con el fin de instigar a la violencia. En su desespero por su paranoia crónica lanzó una acusación temeraria y peligrosa. “Cepeda, con la frialdad y la calma que reclama, promovió el asesinato de Miguel Uribe y ha buscado por todos los medios que a mí me ocurra lo mismo”, expresó el desesperado sociópata al ver que su ahijada Paloma Valencia ha bajado en las encuestas y que podría quedar por fuera de la competencia. Como si fuera poco, el resentido Uribe quiere incendiar al país al propalar versiones que sólo nacen de su perversa imaginación. Ahora le dio por decir que de llegar a ser elegido presidente Iván Cepeda, EE.UU. reaccionaría para provocar lo que ese desalmado y apátrida denomina “un madurazo”, en alusión a la captura en Venezuela de Nicolás Maduro. El desquiciado Uribe parece que no tiene remedio.

URIBE INSINÚA A LAS GUERRILLAS QUE APOYEN A PALOMA

Es tanto el odio y resentimiento de Alvaro Uribe por Iván Cepeda que hasta es capaz de hacer alianzas macabras con la guerrilla. No es mentira, ni es un chiste, el acudiente de su candidata presidencial, prácticamente de forma subliminal invitó a los grupos delictivos a que apoyen a su hija Paloma Valencia. Así lo anunció Uribe desde Segovia (Antioquia) al enviarles un mensaje a las guerrillas del eln, las farc, las autodefensas gaitanistas y al clan del golfo. Les dijo lo siguiente: “No se confíen de Cepeda, apenas sienta un apretón de EE.UU. los entrega. Ellos saben de la traición como en Cuba y en Venezuela. Con Paloma, las cosas son en serio, un sometimiento a la justicia de acuerdo con la Constitución y de frente”. Con ese mensaje quiso significar que con el uribismo los delincuentes tienen mas garantías que con Iván Cepeda. Uribe, después de esa invitación a la guerrilla, en un medio televisivo, malignamente aseguró que “los votos de Cepeda son ilegítimos, porque en la mayoría de las regiones de Colomba están impuestos por grupos armados”. Estas incoherencias de este desequilibrado no las entiende nadie.

EL OTRO MIEDO: EL PLAN LASO DE PALOMA

Mientras la ultraderecha representada por Uribe y sus aliados siembran cizaña y difunden miedo a los electores para que no voten por Iván Cepeda sino por Paloma Valencia, la gente del común no ha captado el otro verdadero miedo escondido en su plan de gobierno. El plan Colombia 2.0 es el plan Laso, un plan de guerra disfrazado, tomado del gobierno de Guillermo León Valencia (1962-1966), abuelo de esa candidata.  Es una estrategia de seguridad y acción cívico-militar ejecutada en esa época con apoyo de Estados Unidos, centrada en la «pacificación» de áreas de autodefensas como Marquetalia, y que generó la violencia política. El Plan Laso (Latin América Security Operation) fue una estrategia contrainsurgente y de seguridad interna aplicada por el Estado colombiano. Su objetivo principal era erradicar la violencia bipartidista, el bandidaje rural y contener la expansión de los movimientos comunistas. Ahora, con el plan de Paloma, entre las acciones se destaca la convocatoria a retirados de la fuerza pública a un nuevo escalafón, inicialmente, contra la delincuencia, pero con énfasis en lo que la derecha denomina los enemigos internos. 

GAVIRIA SE QUEDA CON LAS MARIONETAS 

Muy mal le ha ido a César Gaviria por su fracasada alianza con Álvaro Uribe en apoyo a Paloma Valencia. La presunta unanimidad de respaldo de las bancadas liberales del Congreso no fue real. En su mayoría aceptaron “de dientes para afuera”, otros se quedaron callados y muchos no se vincularon de lleno a la campaña del “palomismo”. Gaviria se quedó solo con “las marionetas”, o para no ofender, con sus títeres, unos pocos siervos que dejaron de ser liberales. Fueron muchos los reclamos posteriores que le hicieron a Gaviria por esa decisión de vincularse a una candidata de la extrema derecha. La rebeldía se ha notado, pues a lo largo y ancho del país crearon un movimiento de desobediencia en el liberalismo. No es contra este partido, sino contra Gaviria, porque no representa a la mayoría de las bases liberales de Colombia. Sus contradictores advierten que Gaviria quiere entregar los principios liberales a la derecha del país, y recordaron que ese “dirigente”, sin consultar a los grandes dignatarios del partido, en 2018 apoyó la candidatura presidencial del nefasto Iván Duque. Los liberales de base, y reconocidos líderes regionales, dijeron que parece que se repitiera la historia. Por eso, en desarrollo de la rebelión liberal, se organizaron como liberales independientes, populares, liberales progresistas, entre otros, en apoyo a Iván Cepeda.

PARA IMPROVISAR, HAY QUE PREPARARSE

Algunos, los ignorantes de la política y los malintencionados, critican y hasta se burlan porque Iván Cepeda en sus manifestaciones públicas lee los discursos. Lo que no saben sus contradictores es que también para improvisar, hay que prepararse, y eso hace el candidato presidencial Cepeda. Lo que ha escrito en “esos papelitos”, según lo estigmatizan sus enemigos, es nada más que sus principios fundamentales de su programa de gobierno que sirven de historia y de prueba, para que no lo descontextualicen, ni manipulen a la opinión pública, tal como ha ocurrido en algunas ocasiones. Es preferible leer un texto, escrito previamente, bien pensado e investigado que gritar, balbucear incoherencias y falsas promesas. El dirigente conservador Juan Camilo Restrepo le reconoce a Cepeda su preparación y estilo para comunicar sus ideas. Así lo dijo recientemente: “No soy partidario de Cepeda ni votaré por él, pero una cosa debo reconocerle: su práctica de leer discursos imprime seriedad y precisión a sus comunicaciones políticas. Los tiempos en que Alberto Lleras leía todas sus intervenciones públicas fueron los mejores momentos de la comunicación política en Colombia. Hay que mermarle a la improvisación que comienza por decir cualquier cosa en medio de alaridos e insultos”.

Pildoritas políticas de Politicón

****La opinión ajena. “Abelardo no es un candidato para masas racionales, es un candidato para masas viscerales”: Von Priast, en su columna titulada el instinto fascista-paraco-traqueto.

**** Respuestas cantinflescas de Paloma Valencia en El Tiempo Televisión. ¿Se considera feminista usted?: “No, porque el feminismo es una corriente de izquierda. Yo no soy de izquierda, yo tengo una agenda de mujer. ¿Cuál? La que nos interesa a las mujeres que no somos de izquierda”. Y luego le preguntan: ¿Qué opina de las luchas feministas? y responde: “Es que las luchas feministas no solamente han sido de izquierda”.

****Contundente frase de un internauta, para Uribe. “7837 almas que no te dejarán dormir. Taparon el mural, pero el mensaje ya había llegado: lo vio, lo leyó y lo sintió. El mural se cubre, pero la memoria no se borra”

***** Análisis psiquiátrico. “El rostro lo dice todo: tensión maseterina, (mandíbula apretada), ceño fruncido y una mirada iracunda de depredador arrinconado. Es la gestualidad de una ira tan desbordada que su motricidad sugiere que, si hubiera tenido un arma en las manos en ese instante de furia ciega, arrasaba con todo el mundo”: Isabel Borrero Ramírez, especialista en psicología social, en su artículo: El pánico al rodillo: anatomía de un berrinche frente a la memoria histórica.

****Dos frases de Miguel Uribe Londoño: 1- “Álvaro Uribe, fue mi amigo, es malo, es mentiroso, es tramposo y es manipulador. 2- Es un abuso del Centro Democrático, de su jefe y de su candidata, utilizar el nombre de mi hijo Miguel en su campaña. Las banderas las llevo yo”.

****Excelente definición. “La izquierda lucha contra la desigualdad, la miseria, el hambre, la homofobia, el racismo, el veneno, el desempleo, el machismo, la violencia. La derecha, lucha contra la izquierda”:Amantes de la paz y la verdad.

****A mis lectores, en buena cantidad, que se preocuparon porque no había vuelto aparecer la columna, y reclamaron su retorno, les agradezco inmensamente. Reaparezco, luego de cumplir una serie de compromisos profesionales fuera de la ciudad. Muy agradecido, muy agradecido. 

***** “Nunca discutas con un imbécil, él te bajará a su nivel y, ya allí, te ganará por experiencia”: Mark Twain, cuyo nombre real era Samuel Langhorne Clemens (1835–1910), destacado escritor y humorista estadounidense. 

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Columna de opinión

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