Un grupo de individuos encapuchados, que se identificaron como miembros de la Unión Clandestina Popular y del Movimiento Bolivariano FARC-EP, irrumpió en la tarde del 27 de mayo de 2025 en el edificio de Aulas de Ciencias Humanas (212) de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Los sujetos amenazaron con la colocación de artefactos explosivos y exigieron la evacuación inmediata del lugar, lo que llevó a la Vicerrectoría de la Sede Bogotá, encabezada por Lorena Chaparro Díaz, a declarar la alerta naranja y activar los protocolos de emergencia.
Según el reporte oficial, los encapuchados ingresaron al recinto universitario, repartieron panfletos y realizaron pintas en las paredes anunciando su presunta afiliación a esos grupos armados ilegales. En un momento de gran tensión, solicitaron a los presentes que desalojaran el edificio para, según sus propias palabras, “armar y activar explosivos”. La comunidad universitaria, lejos de dispersarse, rodeó a los encapuchados y les exigió retirarse de manera pacífica. Durante el forcejeo verbal, varios miembros del campus vincularon a estos individuos con el reciente asesinato del estudiante Mateo Pérez, ocurrido en la sede Medellín de la misma universidad, lo que aumentó la indignación y la presión sobre los encapuchados.
Reacción institucional y medidas de seguridad
Ante la gravedad del incidente, la Vicerrectoría de la Sede Bogotá activó de inmediato el Comité de Emergencias y declaró la alerta naranja, lo que implica el monitoreo constante de la situación por parte de las autoridades universitarias y los equipos de emergencia. Lorena Chaparro Díaz, en un comunicado difundido a través de los canales oficiales, rechazó categóricamente los hechos violentos y reiteró el compromiso inquebrantable de la institución con la defensa de la vida, la diversidad y la libre expresión. Asimismo, solicitó a toda la comunidad académica seguir las indicaciones del equipo de emergencia, mantener la calma y reportar cualquier comportamiento sospechoso a través de los canales oficiales habilitados.
El incidente, que paralizó las actividades en el edificio de Ciencias Humanas durante varias horas, fue reportado por el concejal Juan Quintero, quien compartió imágenes del suceso. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades universitarias no habían confirmado la existencia real de explosivos ni la detención de los encapuchados, mientras que la Fiscalía evalúa si abre una investigación por los delitos de amenaza terrorista y perturbación del orden público. La Universidad Nacional, golpeada por el reciente crimen de Mateo Pérez, enfrenta así un nuevo desafío a su convivencia interna y a la seguridad de sus sedes.












