Cámara ardiente en el Capitolio de Bogotá despide a Totó la Momposina

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Con música, flores y color, el Capitolio Nacional de Bogotá fue escenario este miércoles 27 de mayo de una cámara ardiente en honor a Totó la Momposina, la icónica cantante del folclor colombiano que falleció en México el pasado 19 de mayo a los 85 años. El féretro de Sonia Bazanta de Oyaya, nombre real de la artista, llegó por la mañana al Salón Elíptico, donde se realizó un acto privado hasta las 4:00 de la tarde. Desde las 4:30 y hasta las 7:00 p. m., el público pudo ingresar para rendirle el último adiós, en una ceremonia que incluyó presentaciones musicales de los Tambores de Totó y otros artistas invitados.

Un homenaje a la altura de su legado

La vicepresidenta de la República, Francia Márquez, acompañó a la familia durante la velación, mientras que la cantante Adriana Lucía, quien compartió escenario con la homenajeada en varias ocasiones, estuvo presente y visiblemente conmovida. “Yo tuve el honor de compartir con ella en muchos escenarios, de cantar su música y de hacerle homenaje. Incluso estuve en su último concierto. Verla ahí fue duro, porque uno entiende que es real lo que pasó. Pero los artistas tienen una ventaja y es que su música sigue viva”, declaró Adriana Lucía.

María Angélica Bazanta, hija de Totó la Momposina, relató los pormenores de la repatriación del cuerpo desde México, un proceso que requirió coordinación con la funeraria San Rafael en ese país. “Fue un proceso en el que la funeraria de allá, la San Rafael, se encargó de toda la tramitología. Cuando ya nosotros asumimos todo, yo fui previsiva, entonces ya tenía todo organizado con anticipación. Entonces se hizo necesario hacerlo con cuidado para que no llegara todo a última hora. Ellos se encargaron de todo y ella ya está aquí, como se pudo corroborar. Todo se dio en tiempo y forma y como ella se lo merecía”, explicó María Angélica.

“Quiero agradecer la presencia de todas las personas que llegaron a este recinto, muchas con dificultades para movilizarse. Estamos aquí para despedir a una persona que significó algo distinto para cada uno. Para nosotros fue nuestra madre, para sus amigos una amiga y para el país una ciudadana. Primero la conocimos como Sonia Bazanta de Oyaya, porque así aparecía en su documento de identidad. Luego entendimos su historia completa.”

Marco Vinicio Oyaya, hijo de la artista

La familia pidió a los asistentes que no usaran negro como símbolo de luto, sino prendas claras o de colores, en consonancia con la alegría y el colorido que caracterizaron la vida y obra de Totó la Momposina, una de las voces más representativas del folclor del Caribe colombiano y difusora internacional de la música tradicional del país. La cámara ardiente en el Capitolio Nacional se convirtió así en una celebración de su legado, donde la música y el color fueron los protagonistas de una despedida que quedará en la memoria de quienes la amaron.

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