La Fiscalía General de la Nación imputó los delitos de feminicidio agravado y acceso carnal violento a Carlos Mario Rodríguez Rosas, exgerente corporativo del Banco de Bogotá, por la muerte de Ana María Meza, ocurrida la medianoche del 24 de enero de 2026 en el norte de Bogotá. La investigación descartó la hipótesis inicial de suicidio y estableció que se trató de un homicidio con violencia de género cometido presuntamente por la pareja de la víctima.
Según el ente acusador, tras una discusión en el apartamento de Rodríguez, situado en un quinto piso del edificio, el procesado cubrió la boca y la nariz de la mujer hasta dejarla inconsciente, luego accedió carnalmente a ella y finalmente arrojó el cuerpo por la ventana para simular un suicidio. La relación, que duró aproximadamente año y medio, estuvo marcada por maltrato, manipulación y celos, y la víctima había manifestado en repetidas ocasiones su deseo de separarse de su agresor.
El testimonio de una amiga
Ana Robayo, amiga cercana de Ana María Meza, relató a medios como Noticias Caracol que la relación era “tóxica, violenta, llena de machismo y celos”. En sus declaraciones, Robayo explicó que su amiga le contaba cómo Rodríguez la trataba verbalmente y que expresaba su deseo de dejar la relación, pero él siempre volvía con promesas falsas. “Ana me comentaba en varias ocasiones que lo que quería dejar, pero él siempre llegaba con promesas falsas y la envolvía. Lastimosamente, ella me contaba cómo él la trataba verbalmente, que le decía palabras como ‘perra’, ‘puta’, y, sin embargo, sale a decir que se quería casar con ella. Es como una ironía”, afirmó la testigo.
“Ellos se conocieron unos años atrás y hasta el año pasado empezaron a tener una relación de pareja. Creo que duraron como año y medio. Y yo catalogo esta relación como tóxica, violenta, llena de machismo y celos. Una relación demasiado enfermiza para mi gusto.”
Ana Robayo, amiga de la víctima
El proceso judicial
En la audiencia de imputación de cargos, Carlos Mario Rodríguez Rosas no aceptó los dos delitos imputados. Un juez de control de garantías ordenó su detención en centro carcelario mientras continúa el proceso. La Fiscalía reunió material probatorio que incluye evidencias de intentos de alterar la escena del crimen, lo que permitió reorientar la investigación que inicialmente trató el caso como un suicidio. La noche del crimen, la pareja había asistido a una reunión social antes de regresar al apartamento donde ocurrieron los hechos, y el historial de dominio y maltrato documentado por las autoridades fue clave para descartar la primera hipótesis.












