En la mañana del 29 de mayo, el Metro de Bogotá vivió su primera prueba técnica con pasajeros a bordo en el tramo elevado de la Línea 1, un hito que marcó un nuevo capítulo en la historia del sistema de transporte capitalino. Durante el recorrido, que partió desde el suroccidente de la ciudad, la cantante y actriz bogotana Juliana Velásquez sorprendió a los asistentes al interpretar a capela su éxito “El achantado”, gesto que rápidamente encendió un debate sobre la cultura ciudadana en el futuro metro. El evento, organizado por la administración distrital, contó con la presencia del alcalde Carlos Fernando Galán, el embajador de China en Colombia, Zhu Jingyang, y un grupo selecto de periodistas e influenciadores, quienes evaluaron de primera mano los avances de un proyecto que supera ya el 75% de ejecución.
El viaducto elevado, que se extiende a lo largo de 24 kilómetros y contará con 16 estaciones, fue el escenario de esta jornada de socialización. Los trenes, completamente eléctricos y automatizados, alcanzan una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora y tienen capacidad para transportar hasta 1.800 pasajeros en sus seis vagones. Según lo anunciado por las autoridades, el tiempo estimado de recorrido entre el sur y el norte de la ciudad será inferior a 30 minutos, un beneficio que impactará directamente a localidades como Bosa, Kennedy, Puente Aranda, Antonio Nariño, Mártires, Santa Fe, Chapinero y Suba. Durante la prueba, se verificaron sistemas automáticos, condiciones de accesibilidad para personas con movilidad reducida y el diseño interior de los vagones, que incluye zonas señalizadas para usuarios prioritarios.
La polémica por la actuación en el vagón
La interpretación de Juliana Velásquez dentro del vagón generó división de opiniones en redes sociales. Mientras algunos celebraron el hecho como un acto espontáneo de apropiación ciudadana y un símbolo de la identidad bogotana, otros lo compararon con las dinámicas informales que caracterizan a TransMilenio, como la presencia de músicos callejeros y vendedores ambulantes. Estas reacciones pusieron sobre la mesa las preocupaciones sobre la convivencia en el nuevo sistema de transporte, que las autoridades distritales han prometido gestionar mediante estrategias de control, seguridad y cultura ciudadana. La alcaldía ha reiterado que el modelo elevado del metro, defendido por menores tiempos de construcción y mayor eficiencia operativa, no estará exento de retos en materia de comportamiento ciudadano.
Además de la actuación, algunos comentarios en redes sociales expresaron reparos sobre el impacto visual del viaducto en el entorno urbano, un debate que ha acompañado al proyecto desde sus inicios. No obstante, la jornada de pruebas se concentró en aspectos técnicos y de socialización, con el objetivo de mostrar los avances de una obra que se espera entre en operación comercial en marzo de 2028. Las autoridades locales confían en que el tiempo restante permitirá afinar los protocolos de convivencia y garantizar que el metro se convierta en un espacio ordenado y eficiente para todos los bogotanos.












