El bus oficial de la Selección Colombia vivió un tenso momento la noche del lunes 1 de junio en Bogotá, cuando quedó temporalmente atrapado entre cientos de manifestantes que participaban en una marcha de apoyo al candidato presidencial Iván Cepeda. El vehículo, asignado al equipo dirigido por Néstor Lorenzo, se desplazaba por las inmediaciones del estadio El Campín tras un partido de preparación contra Costa Rica, justo cuando la movilización política avanzaba por la carrera 25, la calle 53 y la carrera Séptima, según verificaron las autoridades. Pese a la proximidad entre el bus y los simpatizantes, no se reportaron incidentes de seguridad ni daños al vehículo, y la situación se resolvió sin alteraciones del orden público, aunque algunos manifestantes colocaron material publicitario de la campaña de Cepeda y su fórmula vicepresidencial Aída Quilcué sobre el parabrisas del automotor.
La coincidencia entre la logística posterior al encuentro deportivo y la ruta de la movilización, que había comenzado en la calle 37 con carrera 17, en Teusaquillo, generó que el bus avanzara lentamente entre la multitud mientras era rodeado por banderas de la «Alianza por la Vida». Videos difundidos en redes sociales, capturados por el usuario @thesithobito, muestran el momento en que el vehículo oficial quedó inmerso entre los asistentes, sin que se presentaran forcejeos o bloqueos violentos. Las autoridades de tránsito realizaron acompañamiento para facilitar la movilidad y reducir los impactos viales, aunque la marcha provocó cierres parciales y congestiones durante gran parte de la jornada.
Hasta la tarde del martes siguiente, no hubo pronunciamientos oficiales ni de la Federación Colombiana de Fútbol ni de los organizadores de la movilización, lo que mantiene el episodio en el terreno de la discusión pública. El incidente se suma a la polémica en torno al uso de símbolos nacionales en la contienda presidencial, que culmina el 21 de junio. Iván Cepeda, quien enfrentará en segunda vuelta a Abelardo de la Espriella, había solicitado previamente que su rival no utilizara la camiseta de la Selección Colombia en actos de campaña, y ahora este cruce logístico entre el equipo nacional y una marcha política aviva el debate sobre los límites entre el deporte y la política en el país.












