El presidente Gustavo Petro desató una tormenta política al desconocer los resultados de la primera vuelta electoral del 31 de mayo y denunciar un presunto fraude orquestado mediante alteraciones en el software electoral. El mandatario aseguró que el sistema informático utilizado en los comicios fue manipulado en dos ocasiones el 26 de mayo, presuntamente para favorecer al candidato Abelardo de la Espriella, quien obtuvo 10.361.499 votos frente a los 9.688.361 de Iván Cepeda, del Pacto Histórico. La respuesta de De la Espriella no se hizo esperar: lo acusó de intentar robarse la voluntad popular y de orquestar una compra masiva de votos con recursos públicos, especialmente en la Costa Atlántica.
Durante una intervención pública el 2 de junio, Petro afirmó tener pruebas concretas de las irregularidades. «No reconocí los datos del preconteo del software de los hermanos Bautista es porque tengo datos», declaró, en referencia a la empresa encargada del sistema de escrutinio. El presidente señaló que el diario El Tiempo habría descubierto modificaciones en el número de mesas de votación, y que el censo electoral habría sido inflado de manera ilegal. Según Petro, el registro oficial de electores era de 41.421.973, pero el software habría reflejado un incremento no autorizado de 885.409 cédulas, alcanzando 42.307.373. Además, denunció la aparición de 696 puestos de votación y 1.493 mesas adicionales no contempladas en el diseño oficial. «No posiblemente han sido escrutadas», agregó, sembrando dudas sobre la validez de esos votos.
Cifras que sostienen la denuncia presidencial
Los datos presentados por Petro detallan que mientras los puestos de votación oficiales eran 13.742, el software registraba 14.438; y las mesas oficiales sumaban 120.527, frente a 122.020 en el sistema Divipol. El mandatario puso especial énfasis en las 5.300 mesas donde se reportaron más de 300 votos, algunas alcanzando hasta 700 sufragios, y aseguró que «en esas mesas es donde se ubica la ventaja de 635.000 con que Abelardo supera a Cepeda». Petro afirmó que entregará toda la información a las entidades encargadas para que inicien las verificaciones correspondientes.
«No reconocí los datos del preconteo del software de los hermanos Bautista es porque tengo datos»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Por su parte, Abelardo de la Espriella rechazó categóricamente las acusaciones presidenciales. «Ha creado un ambiente de desinformación, tendiendo un manto de duda sobre la transparencia del sistema electoral. Esa postura es falsa», afirmó el candidato del movimiento Defensores de la Patria, quien encabeza la votación de cara a la segunda vuelta del 21 de junio. De la Espriella fue más allá y denunció que la campaña oficialista habría utilizado dineros públicos para comprar votos en su región natal, la Costa Atlántica. «Ha salido a hacer la mayor compra de votos en la historia de Colombia. Ha repartido dinero público para aceitar, ese sí, un fraude basado en una gigantesca compra de votos en mi región», sentenció.
El candidato también alertó sobre un supuesto plan del presidente Petro y de Iván Cepeda -a quien calificó como «marioneta»- para desconocer el resultado electoral si este no les es favorable. «La democracia está en riesgo. Cepeda y Petro tienen un plan para desconocer el resultado electoral y robarse la voluntad popular. No se lo vamos a permitir», advirtió De la Espriella, quien además reveló que posee información de inteligencia sobre la preparación de un posible estallido social impulsado por jóvenes y la minga indígena. Asimismo, hizo un llamado a las Fuerzas Armadas, recordándoles que «son fieles a la Constitución, no a ti». El candidato solicitó pronunciamientos de las misiones de observación electoral y de los órganos de control para garantizar la transparencia del proceso.
«Ha salido a hacer la mayor compra de votos en la historia de Colombia. Ha repartido dinero público para aceitar, ese sí, un fraude basado en una gigantesca compra de votos en mi región»
Abelardo de la Espriella, candidato presidencial
El trasfondo de esta controversia se remonta a la negativa del registrador nacional a entregar el código fuente del software electoral, exigido por una sentencia de 2018 del Consejo de Estado. Para Petro, esa opacidad es la base de su desconfianza. Mientras tanto, el país se prepara para la segunda vuelta del 21 de junio, en un ambiente enrarecido por las acusaciones cruzadas. Con la democracia en el centro del debate, tanto Petro como De la Espriella han puesto sobre la mesa sus respectivas pruebas, y serán las autoridades electorales y judiciales las que deberán determinar la verdad detrás de los números y las denuncias.












