La crisis del sistema pensional colombiano se agrava por una informalidad laboral que alcanza el 55,3 por ciento, lo que impide que menos de uno de cada diez trabajadores en el país cumpla con los requisitos para obtener una pensión. La alarmante radiografía fue presentada durante el II Foro Longevidad y Centenarios, donde la exvicepresidenta de Beneficios Económicos Periódicos (BEPS) de Colpensiones y consultora en pensiones, Any Benítez, advirtió que apenas uno de cada cuatro cotizantes alcanzará efectivamente su jubilación. La normativa actual, que exige cotizar sobre al menos un salario mínimo —que en 2026 será de aproximadamente dos millones de pesos con auxilio de transporte—, excluye de facto a los trabajadores de bajos ingresos, a los empleados de micronegocios y a la población rural, que en su mayoría sobrevive en la economía informal.
La magnitud del problema es abrumadora si se consideran las cifras del mercado laboral. Según los datos expuestos en el foro, tres de cada cuatro personas pasan más de un tercio de su vida laboral alternando entre el desempleo y la informalidad, lo que dificulta cumplir con los requisitos del sistema. En Colombia existen 5,2 millones de micronegocios que emplean a cerca de diez millones de personas, pero el 84 por ciento de estos negocios opera de manera informal. Peor aún, el 88 por ciento de los trabajadores vinculados a micronegocios no realiza aportes ni a salud ni a pensión, mientras que en las zonas rurales la informalidad alcanza al 83 por ciento de los trabajadores. Ante este panorama, Any Benítez señaló que la escasa inclusión de los micronegocios en el sistema contributivo incrementará la presión fiscal sobre el Estado, ya que este tendrá que asumir el sustento de quienes no alcancen una pensión. Quienes no logran completar las semanas mínimas de cotización solo reciben una indemnización sustitutiva de alcance limitado.
El envejecimiento poblacional y la baja natalidad agravan la crisis
El panorama se complica aún más por el acelerado envejecimiento de la población colombiana. Mientras que en 2021 los adultos mayores representaban el 14 por ciento de la población, las proyecciones indican que para 2050 esa cifra ascenderá al 21 por ciento. La esperanza de vida promedio ya alcanza los 76,5 años, y se acerca a los 80 años para las mujeres, mientras que la tasa de fecundidad ha caído a aproximadamente un hijo por mujer, y 2025 marcó el menor número de nacimientos de la última década. Esto reduce la base de futuros aportantes al sistema pensional, generando una presión fiscal creciente. Juan Manuel Anaya, director de Longevidad Saludable y coordinador académico del foro, subrayó que el aumento de la esperanza de vida exige una preparación integral que incluya tanto la planificación financiera como el cuidado de la salud.
«Apenas uno de cada cuatro cotizantes alcanzará efectivamente su jubilación»
Any Benítez, consultora de pensiones y exvicepresidenta de BEPS de Colpensiones
Frente a esta crisis estructural, los expertos plantean soluciones innovadoras. Any Benítez propuso implementar mecanismos automáticos de ahorro inspirados en los BEPS, que permitan a los trabajadores informales construir un ahorro pensional de manera sencilla y voluntaria. Además, señaló que muchas personas no contemplan la pensión dentro de sus planes financieros y que los sesgos de comportamiento y la dificultad para proyectarse hacia el futuro afectan las decisiones económicas. Por su parte, Tito Crissien, director ejecutivo de CienTech – Mangus Academy y asesor de la Universidad de la Costa, propuso crear espacios como la Silver University, un programa de docencia y mentoría para mayores de 50 años que permita mantenerlos activos económica y socialmente. También sugirió la creación de un Órgano Colegiado de Administración y Decisión (Ocad) de Longevidad, financiado con recursos de regalías minero-energéticas, para asegurar inversiones sostenibles en programas para adultos mayores. El mensaje central del foro es claro: la informalidad y el envejecimiento poblacional no darán tregua, y el país requiere con urgencia reformas que amplíen la cobertura pensional y preparen a la sociedad para una población cada vez más longeva.












