En un hecho sin precedentes para la seguridad vial en Colombia, el primer grupo de Promotores de Seguridad Vial bajo el programa «Motero Educa Motero» fue oficializado el pasado 1 de junio en la Escuela de Seguridad Vial de la localidad de Fontibón, en Bogotá. La iniciativa, que certificó a más de 100 motociclistas como multiplicadores pedagógicos en cultura vial, contó con el respaldo del Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Seguridad Vial, pero se desarrolló sin apoyo de la administración distrital, específicamente de la Secretaría de Movilidad y la alcaldía de Carlos Fernando Galán.
El programa, impulsado por el concejal de Bogotá Julián Forero, conocido como «Fuchi», surgió como respuesta a las manifestaciones de motociclistas ocurridas en marzo de 2024, cuando conductores exigieron soluciones frente a la criminalidad y la estigmatización del gremio. Forero reveló que propuso la creación de estos promotores hace más de dos años, pero tanto la Secretaría de Movilidad como el gobierno distrital se negaron a respaldarlo. “Como la pedagogía no da plata, a la Secretaría de Movilidad y al alcalde Galán no les interesa promover este tipo de iniciativas. Hoy el Ministerio nos abrió las puertas para demostrar que la participación ciudadana y el trabajo con los motociclistas pueden convertirse en uno de los mejores ejercicios pedagógicos para reducir los siniestros viales y mejorar el comportamiento en las calles”, afirmó el concejal.
Un modelo pedagógico que desafía las multas
Durante la jornada de certificación, los asistentes participaron en un proceso de formación teórico-práctica que abarcó cultura ciudadana, educación vial y conducción segura. Además de recibir su acreditación como promotores, los motociclistas obtuvieron cascos de seguridad como parte del paquete de herramientas para su labor. Forero fue enfático al contrastar este enfoque con la política de sanciones del distrito: “La ciudad no se arregla a punta de multas, se arregla a punta de educación. Educar es gobernar”. En la misma línea, agregó: “Si educaran, no recaudarían, y ellos viven de las multas. Multar es fácil, educar es gobernar y adivinen cuál prefiere Galán”.
La iniciativa, cuyo lema es “Motero educa a motero. Para que Bogotá se mueva mejor”, busca crear redes de conductores líderes que multipliquen buenas prácticas y mensajes de convivencia vial en cada localidad. Empresarios, clubes, agremiaciones y actores del ecosistema motociclista ya han manifestado su apoyo para expandir el programa a todas las localidades de Bogotá e incluso replicarlo en otras regiones del país. Como parte de esta estrategia, se contempla la formación de conductoras púrpura y coordinadores de frentes de seguridad vial.
«Motero educa a motero. Para que Bogotá se mueva mejor»
Julián Forero «Fuchi», concejal de Bogotá
El concejal reconoció que existen motociclistas irresponsables y se comprometió a trabajar para mejorar esos comportamientos desde la pedagogía. La oficialización del programa se da en un contexto de alta siniestralidad vial y percepción negativa sobre los motociclistas en la capital, y marca un hito al demostrar que la articulación entre el gobierno nacional y la ciudadanía organizada puede generar soluciones concretas allí donde la administración distrital ha decidido no intervenir. El modelo ya cuenta con la bendición del Ministerio de Transporte y la Policía Metropolitana de Bogotá, y se perfila como una alternativa para transformar la cultura vial desde las bases.












