Presidente del Senado pide explicaciones a encuestadoras por fallos en sondeos

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El presidente del Senado de la República, Lidio García, encendió las alarmas sobre la credibilidad de los sondeos electorales tras las marcadas diferencias entre las proyecciones de las encuestadoras y los resultados oficiales de la primera vuelta presidencial. A través de su cuenta en la red social X, el congresista cuestionó directamente a estas firmas y exigió un debate sobre su regulación y metodologías, señalando que las brechas significativas entre los pronósticos y la realidad en las urnas obligan a una revisión profunda del sector.

Los resultados oficiales de la primera vuelta presidencial entregaron un panorama que ninguna encuesta anticipó con precisión: Abelardo de la Espriella se impuso como el gran ganador con el 43,73% de los votos, equivalentes a 10.344.679 sufragios, seguido de Iván Cepeda con el 40,91% y 9.679.145 votos. En un lejano tercer lugar se ubicó Paloma Valencia con apenas el 6,92% (1.637.428 votos). Sin embargo, las firmas más reconocidas habían pintado un escenario completamente diferente: la encuesta Invamer proyectaba a Cepeda en primer lugar con un 44,6% y a Abelardo con un 31,6%, una diferencia real de aproximadamente 12 puntos porcentuales por debajo de lo que finalmente obtuvo. Guarumo, por su parte, le asignaba a Abelardo un 27,5% y a Paloma Valencia un sorprendente 21,7%, cifra que terminó siendo más de 16 puntos superior al resultado real de la candidata y triplicando su intención de voto.

“Nuevamente se equivocaron las empresas encuestadoras”

Con esa contundente afirmación, Lidio García abrió el debate sobre la responsabilidad de estas compañías en el proceso electoral. En su publicación, el presidente del Senado sostuvo que “entre los resultados de las urnas y los pronósticos, hubo brechas significativas que nos deben conducir a un debate serio y profundo sobre la regulación, las metodologías y la accountability de estas empresas”. García no solo cuestionó los errores técnicos, sino que fue más allá al advertir sobre el posible impacto de estos estudios en la contienda: “Resulta preocupante que estos ejercicios hayan servido sistemáticamente para inviabilizar candidaturas y potencializar otras, influyendo en percepciones y decisiones antes de que el ciudadano ejerciera su voto”.

“Los responsables deben contestarle al país si midieron o trataron de inducir la intención de voto, más allá de explicar por qué estuvieron tan distantes de la realidad política y el verdadero sentir del pueblo”.

Lidio García, presidente del Senado de la República

La única encuesta que logró acercarse a la competencia real fue la de AtlasIntel, publicada por Revista Semana, que proyectaba a Cepeda con un 37,7% y a Abelardo con un 36,3%, una brecha de apenas 1,4 puntos. Sin embargo, ni siquiera este sondeo anticipó la victoria de Abelardo. Para el presidente del Senado, el problema de fondo es que la ciudadanía y los candidatos quedan sometidos a una dinámica en la que las encuestas pueden distorsionar la percepción electoral sin rendir cuentas. “La democracia no puede permitirse que las encuestas afecten sus dinámicas con total impunidad”, sentenció García, en un llamado que pone sobre la mesa la necesidad de establecer controles más rigurosos para estas firmas, cuyas proyecciones, esta vez, fallaron estrepitosamente en captar el verdadero sentir del electorado.

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