Al menos 40 personas encapuchadas irrumpieron este miércoles 3 de junio de 2026 en el campus principal de la Universidad de Antioquia, en Medellín, utilizando explosivos caseros conocidos como papas bomba y lanzando panfletos intimidatorios, lo que obligó a la suspensión total de las actividades académicas, administrativas y culturales en la Ciudad Universitaria. La irrupción, ocurrida después de las 10:00 a. m., desató una inmediata confrontación política entre el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y el presidente Gustavo Petro, quienes intercambiaron duros señalamientos sobre el origen y el respaldo a los responsables.
Según informaron las autoridades universitarias, el grupo, que se identificó como «Alianza Clandestina Antifascista» mediante los panfletos que circularon durante los disturbios, denunciaba en sus mensajes la «influencia fascista e imperialista» en América Latina y llamaba a «combinar todas las formas de lucha» contra el sistema, mostrando además solidaridad con Cuba, Palestina, Irán y Líbano. La institución activó de inmediato los protocolos de emergencia, ordenó la evacuación masiva del campus y solicitó a los bomberos inspeccionar las instalaciones para descartar riesgos adicionales. La comunidad universitaria fue convocada a cerrar espacios de trabajo y a no permanecer en el lugar.
Polarización política tras los hechos
El alcalde Federico Gutiérrez calificó a los encapuchados como «terroristas» y aseguró que no representan a la comunidad académica de la UdeA. «Quieren incendiar el país. Mi instrucción a la Policía es muy clara, preservar el orden y la tranquilidad en Medellín. Pueden tener el apoyo de Petro, pero no violar la ley ni la Constitución», señaló el mandatario local, quien además vinculó al grupo con la llamada «Primera Línea» y advirtió sobre la posible presencia de personas armadas provenientes de otras regiones. Gutiérrez agregó que en Medellín no permitirán que se premie o respalde a quienes «incendiaron ciudades y atacaron a la Fuerza Pública».
«El apoyo que le he dado a la Universidad de Antioquia es de más de medio billón de pesos para que sea centro del saber en Antioquia y desarrolle los medicamentos que necesita el pueblo colombiano. No confunda ayuda para la vida con ayuda para la muerte».
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Por su parte, el presidente Gustavo Petro rechazó cualquier vínculo con los violentos y defendió su gestión frente a la universidad, destacando una inversión superior a medio billón de pesos. Sin embargo, el alcalde Gutiérrez lo acusó de asfixiar financieramente a la institución y de intervenirla para imponer un rector «a dedo». «Petro, usted solo le cumple a los bandidos y criminales, les das beneficios mientras mantenés en crisis a las universidades, clínicas y todas las instituciones que sí le sirven al país», sostuvo Gutiérrez, quien también calificó al presidente como «el peor presidente de la historia de Colombia».
Los hechos se producen en un contexto de profunda crisis financiera en la Universidad de Antioquia, que, según denuncias del alcalde, se ha agravado por los retrasos en el pago de salarios a docentes e investigadores durante el Gobierno nacional. La polarización política que atraviesa el país se reflejó en el cruce de declaraciones, mientras la comunidad universitaria permanece a la espera de que se restablezcan las condiciones de seguridad para retomar las actividades. Gutiérrez concluyó con un sombrío augurio: «Que pronto cese la horrible noche».











