El acordeonero Ovidio Granados Melo, fundador de la agrupación Los Playoneros del Cesar y reconocido como Rey Vallenato Vitalicio, falleció a los 85 años este viernes 5 de junio en el Instituto Cardiovascular del Cesar, en Valledupar, tras complicaciones derivadas de una isquemia que lo mantenía hospitalizado. El músico, considerado un pilar del folclor vallenato, deja un legado que trasciende las tarimas y las grabaciones para arraigarse en la propia historia del género.
Nacido en el corregimiento de Mariangola, jurisdicción de Valledupar, Granados Melo creció en una cuna donde el acordeón era herencia familiar. Su abuelo Juancito Granados, su padre Juan Francisco Granados Ochoa y su tío Martiniano Melo fueron figuras que marcaron su infancia, mientras que por el lado materno, Isabel Melo estaba emparentada con el legendario Alejandro Durán. Desde muy joven, el acordeón se convirtió en su lenguaje y su razón de vida.
Fundador de una agrupación histórica
En los años 60, junto a Miguel Yanet, Wicho Sánchez y Rodolfo Castilla, Ovidio Granados fundó Los Playoneros del Cesar, una de las agrupaciones que ayudaron a modernizar el vallenato sin perder su esencia tradicional. Con ellos grabó producciones como “Alegres creaciones” en 1968 y “Solo por quererte” en 1969, consolidando un sonido que lo llevó a participar en el Festival de la Leyenda Vallenata en varias ocasiones, obteniendo el segundo puesto en 1968, 1975 y 1983.
Su destreza con el acordeón no se limitó a la interpretación. Granados Melo se destacó como restaurador de este instrumento, llegando a ser reconocido incluso por la fábrica alemana Hohner, que validó su trabajo artesanal. “Trascendió el papel de intérprete… para convertirse en guardián de este instrumento”, señaló el periodista Agustín Bustamante, citado por El Tiempo, al referirse al legado del músico cesarense.
Una dinastía vallenata
El apellido Granados se convirtió en sinónimo de excelencia vallenata. Sus hijos Hugo Carlos y Juan José Granados obtuvieron el título de Reyes Vallenatos, al igual que su hermano Almes Granados, perpetuando una tradición que Ovidio impulsó desde la base. Sin embargo, el propio Granados decidió retirarse del festival en el que fue ungido Rey Vitalicio para evitar que lo llamaran “Ovidio Segundo”, según relatos familiares que dan cuenta de un carácter humilde y esquivo a los reflectores.
“Lamentamos el fallecimiento del juglar y Rey Vitalicio… Presentamos nuestras condolencias a sus hijos, hermanos y demás familiares, deseando paz en su tumba”
Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, citada por El Tiempo
El mundo vallenato reaccionó de inmediato con muestras de pesar. Agrupaciones, colegas y seguidores expresaron su tristeza por la partida del músico que colaboró con figuras como Diomedes Díaz, Iván Villazón y Franco Argüelles, dejando huella en cada grabación.
Ovidio Granados Melo se despide a los 85 años, pero su acordeón seguirá sonando en cada paseo, merengue y son que marcó a fuego el folclor de la región. Su partida deja un vacío en el corazón del vallenato, aunque su legado como intérprete, restaurador y patriarca de una dinastía musical permanecerá intacto en la memoria colectiva del Caribe colombiano.











