En un giro inesperado dentro de la investigación por el magnicidio del senador y precandidato presidencial del Centro Democrático, Miguel Uribe Turbay, ocurrido el pasado 7 de junio en Bogotá, las autoridades revelaron que la banda criminal a cargo del ataque consideró reclutar a un segundo sicario, un menor de edad extranjero conocido con el alias de “El Churco”. Sin embargo, el joven habría desistido voluntariamente de participar en el crimen tras consultar en internet el perfil de la víctima y evaluar el enorme riesgo que implicaba atentar contra una figura pública de alto perfil.
El crimen, que conmocionó al país y cuya muerte fue confirmada por EFE el pasado 11 de agosto, fue ejecutado materialmente por alias Tianz, un adolescente de tan solo 14 años. Sin embargo, la planificación del magnicidio estuvo a cargo de una estructura delincuencial liderada por Simeón Pérez Marroquín, conocido como alias El Viejo. Así lo establecieron los investigadores del caso, quienes detallaron que el operador logístico, Elder José Arteaga Hernández, alias Chipi o El Costeño, fue quien identificó a “El Churco” como un posible ejecutor, reclutándolo inicialmente para la misión.
El temor a ser neutralizado por la misma organización
De acuerdo con el informe judicial, el joven extranjero, que ya venía cometiendo delitos bajo el mando de alias Chipi en la localidad de Engativá, decidió no seguir adelante con el plan criminal después de informarse sobre la vida y el poder del senador Uribe Turbay. La investigación detalla que existía un grupo de WhatsApp donde los criminales compartían imágenes, rutas e información precisa de la víctima. Fue en ese contexto que “El Churco” tomó una decisión autónoma y se negó a participar, según explicó un investigador del caso.
“Él decide de manera autónoma no participar porque sabía el riesgo que podía correr y el riesgo era que el posible sicario o las personas que atentaran contra el senador, podrían ser neutralizadas por la misma organización”.
Investigador del caso
Este no fue el único contratiempo en los planes de la banda criminal. La investigación también reveló que hubo al menos un intento previo de ataque que fue frustrado, y que los criminales realizaron seguimientos de inteligencia a la víctima durante días. Un día antes del magnicidio, alias El Viejo se reunió con una mujer identificada como Katerine Martínez, alias Gabriela, en un bar del sur de Bogotá para ultimar los detalles del operativo. La orden era clara: no fallar de nuevo. Ante la negativa de “El Churco”, la organización optó por recurrir al joven Tianz, quien finalmente perpetró el ataque en el Parque el Golfito, en el occidente de la capital, desatando una ola de indignación y un debate nacional sobre la seguridad de los líderes políticos.












