El euro inició la jornada de este 9 de junio con un precio promedio de 4.165,09 pesos colombianos, lo que representa un incremento del 1,69% en comparación con el cierre anterior, según datos de Dow Jones. La moneda común europea, que había cerrado en 4.095,7 pesos, muestra una tendencia positiva en el corto plazo, con una variación semanal del 1,87%. Sin embargo, en términos interanuales, el euro registra una caída del 10,17%, mientras que la volatilidad del tipo de cambio alcanza el 28,02%, muy por encima del nivel de referencia del 17,23%, lo que refleja la incertidumbre que persiste en los mercados cambiarios.
En contraste con la dinámica del euro, el Grupo Cibest de Bancolombia proyecta que el dólar promediará los 3.878 pesos colombianos en 2026, una estimación que se sustenta en la fortaleza que ha mostrado el peso colombiano durante 2025, cuando se ha apreciado un 14% frente a la divisa estadounidense. Esta apreciación responde, según el informe de mercado cambiario del banco citado por Valora Analitik, a la debilidad global del dólar, cuyo índice DXY ha caído un 9%, y al diferencial de tasas de interés entre la Reserva Federal, que se ubica en un rango de 3,50% a 3,75%, y el Banco de la República, que mantiene su tasa en el 9,25%. Este margen favorece estrategias de carry trade, donde inversionistas toman créditos en dólares a bajo costo para invertir en activos en pesos con mayor rendimiento.
Riesgos que podrían alterar la proyección del dólar
No obstante, la proyección de Bancolombia no está exenta de amenazas. El informe advierte que la incertidumbre fiscal, agravada por el reciente recorte en la calificación soberana de Colombia, y el panorama del proceso electoral podrían generar presiones al alza sobre la tasa de cambio, contrarrestando los factores que han impulsado la apreciación del peso. Estos elementos de riesgo, sumados a la alta volatilidad que caracteriza al mercado cambiario, hacen que el comportamiento del dólar en 2026 dependa en gran medida de la evolución de la política económica y de los escenarios geopolíticos que se definan en los próximos meses.
El peso colombiano, emitido por el Banco de la República, se consolida como una de las monedas más dinámicas de la región, respaldado por un diseño que resalta la biodiversidad del país en sus monedas, desde el oso de anteojos hasta la guacamaya bandera, pasando por la rana de cristal y la tortuga caguama. Las monedas de 500 y 1.000 pesos, estas últimas bimetálicas, han enfrentado desafíos de falsificación, especialmente entre 1996 y 2002, pero siguen siendo parte fundamental del circulante. En este contexto, el mercado cambiario colombiano se mantiene atento a los movimientos del euro y el dólar, cuyas cotizaciones reflejan tanto las tendencias globales como las particularidades de una economía emergente que busca estabilidad en medio de la volatilidad.












